En algunos casos la imagen del político de turno sube; en otros, baja. En otros se da por ganador a fulano o a mengano, y por más o por menos puntos. Aunque el tema o personaje por medir sea el mismo, cada consultora usa metodologías que pueden cambiar drásticamente los resultados de sus encuestas.
Eso se ve por estos días en los sondeos que miden la imagen presidencial. La última semana, una encuesta de la consultora Poliarquía le dio a Cristina Kirchner 47 puntos de imagen positiva. Un número llamativamente bajo para el promedio kirchnerista.
Enseguida, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, respondió con cuatro encuestas (de las empresas OPSM, CEOP, Ricardo Rouvier y Analogías, que habitualmente realizan trabajos para el Gobierno) que le asignan entre 65 y 67 por ciento de imagen positiva.
Con los sondeos en la mano y el testimonio de los propios encuestadores, LA NACION descubrió que esa gran brecha entre un número y otro se debe a una simple diferencia metodológica: mientras Poliarquía incluye la categoría "regular" en su pregunta, las otras empresas lo desdoblan en "regular bueno" o "regular malo" o bien usan categorías dicotómicas que no incluyen el "regular", que así pasa a engrosar los números de imagen positiva y negativa.
Según Poliarquía, el 47% de los entrevistados tiene una imagen "buena" o "muy buena" de la Presidenta, un 19% mantiene una impresión "mala" o "muy mala" de ella y una gran franja del 27% la evalúa de modo "regular".
Si se infiere que, obligados a definirse, la mitad de ese 27 por ciento (13,5) se inclinaría por una calificación positiva, rápidamente se llega al 60 por ciento de imagen favorable, que podría subir al 65 si la tendencia entre los "neutros" fuera más positiva que negativa. Así de fácil.
Suspicacias
El tema, por supuesto, da lugar a suspicacias sobre las motivaciones políticas para usar un sistema que sube la imagen positiva de la Presidenta o usar otro que la baja, aunque, claro, los analistas consultados por LA NACION se preocuparon por rechazarlas con razones puramente metodológicas.
"La nuestra es una escala muy probada, y además usar el «regular» le permite al entrevistado definirse por el más o menos, una respuesta típica en las encuestas y que da lugar a una opinión intermedia", consideró Eduardo Fidanza, director de Poliarquía. Artemio López y Carlos Fara siguen el mismo criterio.
Del otro lado, Analía del Franco (de Analogías) y Roberto Bacman (de CEOP) defendieron su método, que usan desde la crisis de 2001.
"Yo no uso escalas impares para que la gente no se refugie en el punto medio", señaló Del Franco, que mide la imagen presidencial con muy favorable-favorable-desfavorable o muy desfavorable.
Del Franco reconoció que esas categorías aumentan la imagen positiva, pero recordó que también suben la negativa.
Sugestivas diferencias
Dime quién te contrata y te diré cómo encuestas
Varios cambian la respuesta "regular"
LANACION.com | Política | Martes 25 de marzo de 2008

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