
Una empresa no es chica o grande; es simplemente una empresa y, como tal, hay que pensarla, proyectarla y ejecutarla. Creer que porque es pequeña no se deben seguir los mismos pasos que sigue una empresa de mayor tamaño es un grave error. Aunque las exigencias sean diferentes, los movimientos y determinaciones son las mismas.
Ser el responsable de una pyme o de una microempresa significa tomar conciencia de las tareas que ello implica:
• Analizar el mercado
• Ser creativo y capaz de asociarse con otros emprendedores
• Adoptar sistemas de administración simples
• Generar un plan de marketing y aprender a comunicar
• Ser conscientes de la necesidad de mostrar una imagen positiva de la empresa
• Capacitarse para que funcione en forma organizada
• Cumplir con las leyes y regulaciones
• Delegar aquellas funciones para las cuales no se está preparado
• Planificar un proyecto lo más acabadamente posible para, en definitiva, poder crecer
100 maneras de fracasar en un emprendimiento y cómo evitar que vuelva a ocurrir rescata la experiencia de nueve años trabajando con emprendedores en su entrenamiento, en la generación de alianzas entre ellos e impulsando la mejoría de su gestión con el fin de que logren organizar una pequeña empresa a partir de sus ideas, sueños y deseos. Los diez capítulos que contiene este libro ofrecen ejemplos de cómo suelen manejarse naturalmente las personas ante la necesidad o las ganas de armar un proyecto de negocios y la consecuente frustración que, por lo general, deben enfrentar. Para que eso no ocurra, un grupo de especialistas abocados desde hace años a la capacitación de emprendedores analiza las causas del fracaso desde las distintas perspectivas de la realización de un proyecto y aporta soluciones razonables, accesibles y también aplicables a cualquier tipo de emprendimiento comercial.
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