De los más de 400 millones de dólares que entre todos recaudaron ya sólo queda una mínima fracción. La pelea está llegando a su punto álgido, pero los candidatos se tienen que apretar el cinturón.
El republicano Mike Huckabee fue el último en descubrir que tampoco su cuenta bancaria es un pozo sin fondo. Según reconocieron sus asesores al diario The New York Times , su campaña se reducirá al mínimo: nada de anuncios en televisión y sólo algunos mítines con los seguidores.
Más sorprendente, no obstante, es que aquellos candidatos que nadaban en dólares hace no mucho estén teniendo que hacer recortes. Tanto Hillary Clinton como Barack Obama aseguraban a fines de año haber superado los 100 millones de dólares cada uno.
A fines de enero, y sin estar aún inmersos en la promoción hacia el "supermartes", ambos aspirantes demócratas renunciaron a uno de los dos aviones que operaban hasta ahora. Según The New York Times , Clinton se subió al que antes llevaba a la prensa y envía a su equipo en línea comercial, mientras que Obama mandó a la prensa en aerolínea y viaja con su equipo.
"A medida que avanzamos hacia una competición más amplia, con tantos estados en juego, cada centavo cuenta", afirmó al rotativo Bill Burton, vocero de la campaña del senador de Illinois.
Desde fuera, el análisis es casi de incredulidad. "Es como si las primarias que se celebraron hasta ahora hubieran vuelto el reloj a cero y tuviéramos que empezar de nuevo, con la salvedad de que el dinero en su mayoría ya fue gastado y que no hay tiempo para sustituirlo", explicó Steve McMahon, que trabajó hace cuatro años en la campaña de Howard Dean.
Los candidatos están casi en bancarrota

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