domingo, 20 de enero de 2008

Un viaje en auto por la Patagonia podría ser el origen de una idea recurrente: la felicidad son instantes en el camino.

Un viaje en auto por la Patagonia podría ser el origen de una idea recurrente: la felicidad son instantes en el camino. Cada estación propone quedarse, detener el tiempo hasta decidir el destino siguiente, y entonces continuar por las extensas rutas, también de ensueño.

Esta región con marca registrada puede ser recorrida una y mil veces sin necesidad de repetir las detenciones. Las seis provincias son por suerte inabarcables, de manera que cualquier circuito recomendado es sólo una guía.

En este caso, el punto de partida es Buenos Aires, pero los circuitos comienzan mucho más allá de la avenida General Paz, donde el paisaje patagónico ya es, en cualquiera de sus formas, claro y contundente. Luego, cada viaje se irá armando a medida que pasen los kilómetros.

Ante las grandes distancias y los caminos desolados, una guía con mapas actualizada, que incluya las estaciones de servicio, es casi tan indispensable como un auto en excelentes condiciones técnicas. No hace falta una 4x4, salvo para rutas específicas.

Entre las precauciones, se destacan las vinculadas con los caminos de ripio, mayoritarios en el Sur. Es fundamental disminuir la velocidad en esos tramos, tanto cuando se trata de rutas bien lisas como cuando hay canto rodado o piedras de granito y caliza. Esta medida es aún más importante cuando se cruza otro vehículo, mucho antes de los saludos de rigor (de noche, es recomendable hacer apenas un guiño, para no encandilar).

Una de las ventajas de hacer el viaje en auto es el descuento en combustibles que rige desde el paralelo 42°, hacia el Sur. Es decir, a partir de Sierra Grande por la vía atlántica, y desde El Bolsón en la zona cordillerana.

Circuitos
Ya sea cerca del Atlántico, en la base de los Andes o por caminos intermedios, esta región con marca registrada es particularmente atractiva para los viajes largos en vehículo propio; montañas, lagos, acantilados, playas y, claro, kilómetros y kilómetros de rutas tan desoladas como cautivantes
LANACION.com | Turismo | Domingo 20 de enero de 2008

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