Estaba previsto en el reparto de 48 millones de pesos que el Gobierno realizó en diciembre entre los sindicatos. Hugo Moyano y sus acompañantes están comprometidos a no moverse de una franja -retórica- de 15 a 20 por ciento de demanda salarial. Y la Presidenta aseguró lo que Alberto Fernández había acordado con la CGT hace un año: una mejora en los ingresos de las entidades de cobertura médica.
Las resoluciones están redactadas desde noviembre de 2006 y arrojan varias bocanadas de oxígeno sobre las obras sociales. Aumentarán la porción del salario a partir de la cual se aporta: pasará de 4800 a 6750 pesos. Así se beneficia a las entidades con afiliados de mayores ingresos y a las empresas de prepago que reclutan a sus clientes, en una práctica informal, asociándose con obras sociales. Se incrementará, además, la asistencia a las mutuales que atiendan a jubilados y subirán también las contribuciones de los monotributistas. Las medidas fueron elaboradas por la propia CGT, a través de una comisión asesora del superintendente de Salud, Héctor Capaccioli.
Las concesiones del Gobierno no estuvieron acompañadas por ningún mecanismo que vuelva más transparente la administración de las obras sociales sindicales. Varios de los huéspedes de la Presidenta son investigados en la Justicia por malversación de fondos del Banco Mundial durante los años 90.
La entrevista del martes recreó la fórmula de Augusto Vandor, el metalúrgico que conquistó para el sindicalismo el fenomenal negocio de la salud a cambio de garantizar a los militares la tranquilidad pública durante la denominada "Revolución Argentina" (1966-1973).
Los actores ahora son distintos, como quedó registrado en los diálogos de la Casa Rosada. La Presidenta afirmó, con un tenue temblor de voz: "Conozco lo que ustedes representan porque mi madre fue sindicalista de AERI" (Asociación de Empleados de Rentas e Inmobiliario bonaerense) y también reconoció "la tarea que realizan las obras sociales en beneficio de la gente".
La manifestación más inesperada de la señora de Kirchner fue una suerte de autoindulgencia que extendió al resto de la mesa: "En los últimos 35 años todos fuimos responsables de algo, sea cual fuere el sector en el que militáramos. Lo importante es haber aprendido y pensar en el conjunto del país". ¿Hablaba de la muerte de Rucci? ¿De la expulsión de la plaza por Perón? ¿De las diatribas contra la "burocracia sindical"? Adivinanzas bastante sencillas.

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