martes, 22 de enero de 2008

Los que invirtieron en la Bolsa estadounidense en octubre ya han perdido el 14% de su inversión.

WASHINGTON.– La semana pasada fue muy mala para la economía mundial. El precio de las acciones en la Bolsa de Nueva York tuvo una caída de más del 5%, lo que hace que este comienzo de año sea el peor en la historia de Wall Street. En promedio, los que invirtieron en la Bolsa estadounidense en octubre ya han perdido el 14% de su inversión.

Pero no sólo los inversionistas comunes la están pasando mal. Citigroup acaba de anunciar las mayores pérdidas desde su fundación, hace 196 años, y Merrill Lynch también informó de enormes pérdidas. En total, debido a la crisis en el mercado hipotecario, los grandes bancos del mundo llevan US$ 90.000 millones de pérdidas acumuladas desde mayo pasado.

Trágicamente, cuando los grandes pierden, los pequeños pagan: la semana pasada también nos enteramos de que el desempleo en EE.UU. en diciembre fue 13% mayor que hace un año. No fue una sorpresa, por eso, que otro de los titulares de la semana haya sido que los consumidores estadounidenses ya no están gastando tanto y que en los últimos meses las ventas han bajado. De todas, ésta es la noticia más preocupante: después de todo, fueron los consumidores estadounidenses y su compulsión a gastar lo que hasta ahora había servido para mantener la economía a flote y, con ello, impedir que el desempleo y la pérdida de ingresos se propagaran al resto del mundo causando graves daños.

De hecho, una de las mayores sorpresas de la década pasada fue que la economía mundial pudo digerir con gran rapidez eventos que en principio la hubiesen debido descarrilar y mantenerla postrada por un buen tiempo. El crash de las economías asiáticas, el colapso de las empresas de Internet y el sector de telecomunicaciones, la crisis de confianza producida por la bancarrota de Enron, los ataques terroristas del 11-S, las guerras en Afganistán e Irak, la amenaza de una pandemia de gripe aviar y el petróleo a precios estratosféricos son eventos que hubiesen podido frenar la economía.

Pero hasta ahora nada ha logrado detener uno de los períodos más largos de crecimiento ininterrumpido en casi medio siglo. Y la principal razón fue que los consumidores de EE.UU. siguieron gastando como si nada hubiese pasado. Hasta ahora.

La gran pregunta es si la crisis hipotecaria y crediticia será el accidente que pondrá fin a esta larga etapa de creciente prosperidad mundial. Es posible que la economía estadounidense ya esté en recesión. E históricamente cuando este gigante económico estornuda al resto del mundo le da una pulmonía.

Pero otro, y muy nuevo, escenario también es posible. Quizás algunas otras economías del mundo ya hayan adquirido la capacidad de seguir creciendo por su cuenta aun cuando la de Estados Unidos esté anémica. Más aún, ¿será posible que el dinamismo económico de otros países sirva de remolcador a la economía estadounidense, sacándola así más rápido de su actual crisis?

Gracias a su rápida expansión, un numeroso grupo de mercados emergentes, incluyendo China, la India, Rusia y otros países de la ex Unión Soviética y de Asia ya constituyen la mitad de la economía mundial. Estos países siguen creciendo muy rápidamente. Y comprando muchos productos estadounidenses, lo que ha contribuido a que las exportaciones de este país hayan venido creciendo al 20% anual y cinco veces más rápido que sus importaciones.

Más importante aún es la cantidad de pobres en todo el mundo que están dejando de ser meros supervivientes económicos para ser consumidores con creciente capacidad de gastar. Obviamente, son mucho más pobres que los consumidores estadounidenses o europeos. Pero son muchos más. China, la India, Indonesia, Tailandia, Malasia, Vietnam y otros países de rápido crecimiento ahora tienen cientos de millones de consumidores que no existían hace tan sólo 10 años. La clase consumidora china, por ejemplo, ha llegado a ser tan numerosa como toda la población de EE.UU. Y puede que este consumo, al mantener el dinamismo económico mundial, impida que la recesión estadounidense sea más profunda o prolongada.
Opinión
Por Moisés Naím
LANACION.com | Economía | Martes 22 de enero de 2008

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