Martiniano Molina, cocinero, de 35 años, se transformó en una marca registrada. Por eso, firmas como Nextel, Unilever, Coca Cola, Siderar, Kia Motors, HSBC, entre otras, lo contratan para dar conferencias a sus empleados, de altos y medios rangos, y charlas abiertas sobre alimentación.
Molina era jugador de handbol profesional: se desempeñó dos años en Italia, en el Trieste, y en la selección argentina. Pero a fines de los años 90, ya de vuelta en el país, la participación en programas de televisión como cocinero lo catapultó a la fama.
Gracias a su popularidad, en 1999 comenzó con su raid de clases abiertas de cocina, con las que recorrió el país. Cinco años más tarde empezó a dar conferencias para empresas. “Son distintas de las clases de cocina. Es un laburo nuevo para mí”, contó Molina a LA NACION, en su casa de Quilmes.
Alimentación; nutrición; productos orgánicos; liderazgo y trabajo en equipo. Estos son algunos de los temas que desarrolla frente a los ejecutivos. “Las empresas me convocan por mi forma de comunicar. Digo las cosas de manera muy simple”, explicó.
En agosto del año pasado, Molina fue citado por Nextel para un encuentro de calidad de la empresa. Allí disertó para más de 100 empleados. El objetivo de la convocatoria, según la firma, fue contar cómo es administrar una cocina de un restaurante, para trazar una analogía con el trabajo en equipo que requiere la empresa.
Las nuevas tendencias en alimentación sana y natural fueron el tema de la charla que dio para ejecutivos de Unilever, en octubre último. Eran 150, entre directores, gerentes y personal de mandos medios. “Mi idea es generar conciencia de nutrición sobre la base de alimentos orgánicos. Es una corriente mundial”, aclaró Molina.
El cocinero se anima a plantear diversos temas, que a veces terminan en cuestiones empresariales y políticas. ¿Cómo toman sus charlas los ejecutivos? “A veces hay caras que miran raro –dijo–. Pero después se revierte, por lo ameno de mi planteo y porque trato de encarar los temas empezando por la alimentación, para no herir susceptibilidades.”
Perfil empresarial
El costado empresarial de Molina comenzó a gestarse de la mano del chef Gato Dumas, fallecido, que le ofreció ser parte del colegio de cocineros que estaba por fundar, en 1998. Así, se transformó en accionista y en director de relaciones públicas de la institución, con sólo 25 años.
“Había mucha confianza con el Gato”, recordó. Por eso, también comenzó a trabajar en los programas de televisión de Dumas. Hasta que su participación en el magazine Movete, en el canal de TV América, hizo popular su figura como cocinero.
Sus apariciones diarias en la pantalla fueron un trampolín para la diversificación de su trabajo. Clases de cocina, publicidades, libros, supervisión de restaurantes, entre otras actividades. Martiniano SRL fue el marco legal que sostuvo su actividad. Su hermano Tomás fue su socio número uno y asesor contable. A la par, el colegio de cocina crecía y abría sucursales en Pilar, Rosario, Montevideo y Bogotá.
“El pico de trabajo lo tuvimos hace dos años”, expresó Molina. A cargo de las cocinas de Madero Tango y Rond Point, las apariciones en los medios, las conferencias y la escuela, el ex jugador de handbol decidió frenar la marcha vertiginosa.
Vendió su parte del negocio del Colegio de Cocineros Gato Dumas; dejó algunos restaurantes, y decidió centrar su actividad en las charlas externas y en los medios de comunicación.
Ahora, prefiere dedicarse a desarrollar, a través de charlas, una toma de conciencia ecológica en las empresas, para que puedan encarar políticas que defiendan los productos orgánicos y que respeten la biodiversidad.
Conferencias y gastronomía
Dicta charlas sobre alimentación para firmas como Nextel, Unilever y HSBC

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