Ese siempre es uno de los efectos esperados, ya que el aumento del tipo de cambio real (que aquí fue importante) encarece los bienes importables y abarata los exportables. Como además en la Argentina existe una alta correlación positiva entre nivel de actividad económica interna e importaciones, al cambio de precio relativo se sumó el fuerte desplome de las importaciones físicas originado en la profunda caída que tuvo la actividad económica en 2002. De ahí el alto nivel de saldo comercial.
Un factor que también juega un rol importante en la evolución de nuestra situación externa es el comportamiento mundial de los precios de nuestras exportaciones versus el de nuestras importaciones. Es la relación denominada términos de intercambio. Se estima para nuestro país una mejora del orden de 20% respecto del año 2000, lo cual ha tenido un papel muy destacado en el sostenimiento de saldos positivos no sólo para la Argentina, sino también para los principales países de América latina. Así, de tener cuentas corrientes negativas en toda la década del 90, a partir de 2003 iniciaron un proceso de crecientes cuentas corrientes positivas en términos de PBI.
Este efecto "términos de intercambio" implica que a iguales crecimientos físicos de exportaciones y de importaciones el saldo de la balanza comercial medido en dólares debería pegar un salto hacia arriba.
Los datos recientes sobre el saldo de la balanza comercial argentina para 2007 marcan un superávit de US$ 11.200 millones. Esto implicaría una caída de casi US$ 5000 millones respecto del inicio de este período de recuperación y crecimiento, a pesar de la mejora de los términos de intercambio. Una economía que viene con una velocidad de crecimiento más que importante de su demanda agregada, más allá del crecimiento que ha habido en las inversiones y, consecuentemente, en el PBI, ha generado tensiones que inevitablemente se vienen resolviendo a través de los precios y de mayores importaciones físicas de bienes.

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