domingo, 20 de enero de 2008

Desear o querer

Lo primero que un psicólogo lacaniano pregunta a un paciente es: ¿usted quiere lo que desea? Como tantas veces sucede en la vida, la persona desea aquello que no quiere y quiere aquello que no desea. Una de las tantas señales de neurosis que, vale aclarar, todos tenemos en alguna proporción.
Comportamientos como el anterior tienen enorme influencia en la economía: se desea lo que no se tiene y una vez obtenido, su valor desciende varios escalones. Tiene valor lo escaso es el principio básico de la ley de oferta y demanda.
Cuestiones tan triviales de la vida cotidiana y que hacen a la esencia del ser humano pueden servir para comprender la crisis mundial de la economía. Quien quizá sea el mayor empresario financiero de la Argentina me dijo: “Desde el 2002 decidí invertir todos mis excedentes en oro, no quiero guardar dólares. Si Estados Unidos no para de imprimir billetes para cubrir sus déficits, era inevitable que ante tanta oferta de dólares en el mundo, perdiese valor”. La onza de oro, que en el año 2000 costaba 250 dólares, hoy cuesta 914 dólares.
Para muchos la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, en 2001, marcó el comienzo de la decadencia norteamericana y la progresiva mudanza del centro de poder económico mundial hacia Asia. A partir de allí, Estados Unidos se embarcó en dos guerras sucesivas, Afganistán e Irak, gastando trillones de dólares que acumuló de déficits.
Esa marca sería apenas una señal de un proceso iniciado con anterioridad. La caída de la ex Unión Soviética relajó a Estados Unidos. También al capitalismo que, al carecer de otra ideología sobre la cual tener que mostrar superioridad, dejó de producir aumentos de salarios reales. En los gráficos del domingo pasado incluidos en el reportaje de PERFIL a Mario Blejer, se mostró que la cantidad de personas que cobran un sueldo se multiplicó por cuatro desde 1990 (China e India son responsables del mayor agregado) haciendo que el costo laboral mundial haya descendido. Muchos empleados en Estados Unidos no han tenido aumentos reales desde 1990, coincidiendo temporalmente con la caída de la ex Unión Soviética y el despegue de China, lo que no es una casualidad.
Todo lo que se fabrica con un alto componente de mano de obra hoy cuesta menos. Todo lo que produce la naturaleza hoy cuesta más. Pero lo que “produce” la naturaleza, ya sea oro, petróleo o soja, ¿cuesta más o cuesta más sólo en dólares pero vale lo mismo? Y si así fuera, ¿lo único que vale menos son los salarios, que cuestan lo mismo pero en dólares devaluados?
“Ni la economía mundial creció tanto como se pensaba, ni los grandes países emergentes aportaron a la expansión lo que se dijo” es la conclusión del informe del Fondo Monetario Internacional con una nueva medición de Producto Bruto por país corregido por el poder de compra de los habitantes de cada uno de ellos. Con el nuevo indicador de paridad de poder de compra (PPC) que le proveyó al FMI el Banco Mundial, la incidencia de China se reduce el 40%: en lugar de aportar el 16% al total de la economía mundial, aporta el 10,9%; y la contribución de India se reduce al 4,9%.
Dos terceras partes de la economía mundial la generan 12 países: EE.UU., Japón, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y España, los 7 desarrollados; más China, India, Rusia, Brasil y México, los 5 en desarrollo.
Si se midiera sólo en dólares, olvidándose del poder de compra, Luxemburgo, Qatar, Noruega, Brunei, Darussalam y Kuwait serían las cinco economías más ricas del mundo en términos de Producto Bruto per cápita.
Esta medición mejora la posición de Argentina: en dólares Brasil es 4,8 veces la Argentina, pero con el nuevo indicador de paridad de compra es 3,7 veces más grande. Lo mismo sucede en la comparación con Chile: en dólares la economía argentina es el 54% mayor que la chilena, pero por poder de compra es más del doble: el 110%.

Insatisfacción y deseo. El deseo se aplaca con su obtención y suele dirigirse a objetos apetecibles pero no imprescindibles. El querer está más asociado a una necesidad permanente (¿las commodities?). Para el Diccionario Etimológico Corominas, el mayor de habla hispana, el deseo es un “placer erótico”. Para Ortega y Gasset, “querer es querer la realidad de algo y querer los medios que la realizan”. El querer implica un hacer, el desear, un esperar.
Considerar (considerare) significaba “contemplar las estrellas”, fundamental para planificar las tareas del campo cuando el hombre dejó ser nómada. La palabra desear (desiderare) significaba “esperar algo de las estrellas”. Ambas palabras contienen la raíz sidus, estrella en latín. Que las estrellas nos ayuden para que la economía mundial juegue a favor de la Argentina, como ha venido siendo en los últimos cinco años. El mundo comienza a dar señales de cambio sobre variables que no controlamos.
Por Jorge Fontevecchia
Fuente: Perfil

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