domingo, 23 de diciembre de 2007

Urge descomprimir la tensión existente con los Estados Unidos

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se ha embarcado innecesariamente en una escalada de rispidez con los Estados Unidos, por las derivaciones de un episodio de corrupción del cual sólo pueden ser responsables argentinos y venezolanos.

Lo ha hecho de la mano de una estrategia de comunicación nítidamente populista, que sólo aspira a minimizar costos políticos domésticos en el corto plazo, sin explorar las nefastas consecuencias que podrían generarse para un país que aspira a ser considerado previsible en el mundo.

La tensión diplomática entre la Argentina y los Estados Unidos por el escándalo de la valija con casi 800.000 dólares, que el 4 de agosto último intentó ingresar de manera ilegal en el país el ciudadano venezolano-norteamericano Guido Antonini Wilson, ha llegado en los últimos días a límites de los cuales no se tiene recuerdo desde hace décadas.

En un hecho para nada habitual, el embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne, fue convocado por la cancillería argentina, donde se le planteó el desagrado y malestar del gobierno nacional con la investigación de la justicia estadounidense, al tiempo que se le reclamó la cooperación de su país para lograr la extradición del ya famoso "maletero" a la Argentina.

Poco después, a instancias de las mayorías oficialistas de ambas cámaras del Congreso, el Poder Legislativo emitió una declaración en la cual expresó su "más absoluto repudio al agravio provocado a la Nación y a su presidenta", en medio de severas condenas al gobierno de los Estados Unidos.

La actitud de los congresistas argentinos, por momentos, mostró semejanzas con el escenario montado durante la breve presidencia de Adolfo Rodríguez Saá, cuando el Parlamento festejó con una prolongada ovación el anuncio de que no se pagaría la deuda externa que había contraído el país.

El episodio de la valija ha comenzado a trascender las fronteras de los países involucrados en el escándalo y ya está provocando en la prensa mundial comentarios desfavorables hacia la Argentina. Es lamentable que esto se presente casi simultáneamente con el nacimiento de un gobierno que había despertado alguna expectativa sobre la posibilidad de la reinserción internacional. Y es más triste e inexplicable aún que esto se produzca casi pura y exclusivamente por la verborragia y la falta de mesura del matrimonio presidencial.
LANACION.com | Opinión | Domingo 23 de diciembre de 2007

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