jueves, 20 de diciembre de 2007

Orgasmos a la carta.

El tema del orgasmo es relativamente nuevo. Muchas de nuestras abuelas sentían placer durante el contacto sexual pero no sabían que se trataba de un orgasmo, y otras no sentían nada. Les decían: “flojita y cooperando…” y lo hacían, sin saber qué esperar. No era un tema que se hablara fácilmente y muchas mujeres no buscaban respuestas a sus preguntas, ni placer para sí mismas. Hoy el tema está de moda y de pasar de ser mujeres anorgásmicas a multiorgásmicas muchas de nosotras nos perdimos en el camino.

Ahora se mencionan muchas formas de orgasmos: clitorial, vaginal, anal y multiorgasmia, y uno no sabe si se está perdiendo de algo o qué sucede. Trataremos de clarificar este tema a continuación.

La cúspide del placer
La definición de qué es un orgasmo es difícil de unificar porque cada persona la describe de forma diferente, según lo siente y vive. Algunas opiniones: “Es una respuesta convulsionante, aliviadora de tensión muy placentera que constituye la cima de satisfacción emocional y física”. “Chispas de placer que recorren el cuerpo y me hacen sentir que estoy a punto de arder”. “Placer doloroso en vagina y clítoris, insaciable que me hacen perder el control”.

La respuesta orgásmica está caracterizada por una elevación leve de la presión arterial, aumento de la frecuencia del pulso, respiración más profunda y rápida, congestión de los tejidos especiales con sangre (cuerpos cavernosos peneanos y clítoris y zona perivaginal en la mujer) y finalmente, la liberación explosiva de tensión acumulada; lo que finalmente, denominamos orgasmo, clímax, máximo placer, explosión, etcétera. Esta liberación va seguida de inmediato por un rápido retorno a lo común, o sea el estado anterior, sin estimulación.

La sensación subjetiva de orgasmo está centrada, en los hombres, en la región pélvica, en el pene, en la próstata y en las vesículas seminales; en las mujeres en el clítoris, la vagina y el útero.

El orgasmo es una experiencia de corta duración, de no más de 10 o 12 segundos, con una intensidad difícil de explicar en palabras, ya que la percepción de cada ser humano la hace diferente.

Alfred Kinsey, estudioso estadounidense de la conducta sexual en los años 50, halló que sólo el 70% de las mujeres lograban el orgasmo durante su primer año de matrimonio. Sin embargo, el 95% de las mujeres de la muestra estadística, habían obtenido orgasmos posteriormente, en algún momento de la vida. En la actualidad, a más de 50 años de distancia, la cifra de mujeres con orgasmo ha aumentado sensiblemente. La masturbación durante la adolescencia como una forma de buscar placer y de auto-conocimiento ha permitido a las mujeres conocer un orgasmo mucho antes que sus abuelas.

La creencia en la supuesta “madurez” del orgasmo vaginal predominó en la primera mitad del siglo XX. Fue sostenida por Freud y produjo infinidad de daños psicológicos, tanto en mujeres como en hombres. Hasta la fecha, una de las frustraciones mayores en pareja es no poder lograr el orgasmo vía vaginal y es motivo frecuente de visita al sexólogo.



¿Cómo funciona?
La cualidad de un orgasmo, es decir, la intensidad, duración y placer global, puede variar de un coito a otro. De una pareja a otra. De un momento de vida a otro. Lo nuevo, lo diferente, la frecuencia, el estado emocional, el grado de excitación, la ansiedad, la culpa, la ira o la depresión juegan un importante papel.

Los orgasmos femeninos pueden ser obtenidos acariciando el clítoris o la zona aledaña a él. Aunque lo que conocemos por “clítoris”, es apenas la parte visible y palpable de un órgano muy complejo y extenso, que hunde sus raíces sobre la entrada del conducto vaginal, por detrás de los labios mayores y menores de la vulva.

No existe el orgasmo femenino sin la intervención del clítoris. Inclusive en aquellas mujeres que dicen que sólo logran el orgasmo con la penetración, se sorprenderían si supieran que lo obtienen porque el pene roza la entrada de la vagina, y golpetea con el hueso pubiano y las bolsas testiculares la zona de la vulva. Esto quiere decir que se excita el clítoris de muchas maneras, porque se encuentran en él, los cuerpos cavernosos (igual que en el pene) que se llenan de sangre con la excitación y el roce.

El clítoris tiene el mismo número de terminaciones nerviosas que el pene. El clítoris transfiere toda la excitación a la vagina, la cual no cuenta con tejidos que reaccionen por sí mismos a la estimulación erótica. El clítoris hunde sus raíces dentro del aparato genital femenino de tal manera que cuando tocamos el clítoris y éste se llena de sangre, hace relieve sobre el techo de los primeros milímetros de la vagina.

Diferentes estímulos, mismo resultado.
Sólo del 20 al 30 por ciento de las mujeres experimentan el orgasmo con la penetración exclusivamente. Otro porcentaje similar de mujeres alcanza el orgasmo con la penetración, pero con estímulos clitoridianos simultáneos (son estimuladas con el pene en vagina y con vibrador o la mano sobre clítoris). Y existe también un grupo de mujeres, quizá otro 20 a 30 por ciento, que sólo tienen orgasmo sin la penetración, tocándose y acariciándose ellas solas, ya sea delante del compañero, o a solas.

Algunas mujeres tienen dificultad en alcanzar el orgasmo exclusivamente a través de la estimulación vaginal. Las mujeres tienen umbrales y niveles orgásmicos diferentes.

Cada mujer requiere una estimulación diferente, hay mujeres que necesitan una presión fuerte, rítmica y constante mientras otras necesitan un ritmo suave y lento, en lo que la mayoría está de acuerdo es en que no haya interrupción, ya sea por cambio de posición o por descansar, ya que les cuesta mucho trabajo volver a conectarse con la excitación. Muchas mujeres hablan de la necesidad de ser acariciadas con lubricante en los dedos, ya que la caricia es más suave y placentera.

Puede sorprender, pero dentro de la vagina dos terceras partes carecen de terminaciones nerviosas. Por lo tanto, carece de sentido hoy, hablar de distintos tipos de orgasmo. Todos los orgasmos, directa o indirectamente, tienen intervención del clítoris.

Multiorgasmia.
Existe un término que últimamente se maneja mucho en los medios que es la multiorgasmia u orgasmo múltiple, aquí estaríamos hablando de varios orgasmos que se sienten en un lapso de tiempo muy corto. Aunque es muy difícil de lograr, hay mujeres que lo consiguen y reportan mucho placer. Pero no estaríamos hablando de un orgasmo diferente, sino de la misma experiencia pero repetida.

La variedad en la obtención del orgasmo podría estar en el estado emocional en el que la persona se encuentre, la duración del juego pre-sexual, la estimulación en zonas erógenas, la posición en que se realice, la diferencia en pareja sexual, el ritmo, presión, y tiempo de estimulación.

Finalmente, qué importa el tipo de orgasmo que se tenga, siempre y cuando se disfrute.

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