domingo, 23 de diciembre de 2007

El drama de las estaciones de servicios.

Las mismas empresas que antes eran contratadas por las petroleras para estampar en sus estaciones de servicio luminosos logos o montar los rentables minishops complementarios de la venta de combustibles ahora están abocadas a retirar carteles y a dejar las instalaciones pintadas de blanco.

Son dos las modalidades que están implementando las petroleras para achicar la cantidad de surtidores a los que proveen naftas y gasoil: no renuevan contratos con los estacioneros vinculados o, directamente, les rescinden el contrato, indemnización mediante.

Como consecuencia, los empresarios desvinculados de las grandes marcas -en algunos casos con 40 años en el sector- se ven obligados a "mendigar" combustible para no cruzar las mangueras. Esto porque, aunque golpean las puertas de las petroleras presentes en el mercado local, de todas reciben un no rotundo.

En la actualidad, la opción real para los empresarios con estaciones independientes (o blancas) que quieren seguir trabajando es comprar combustible a distribuidores mayoristas. Por esa provisión, que en promedio apenas alcanza la mitad del combustible que históricamente comercializaban en sus playas, pagan precios incluso más altos que los que figuran en los surtidores de las estaciones propias de las petroleras.

Todas las petroleras han empezado a desprenderse de las estaciones de servicio que ya no les resultan rentables, pero en el sector se destaca como paradigmático el caso de Shell.

El empresario bonaerense Esteban Moscardi, socio y presidente de la estación de servicio Parlamo SA (en la localidad de Puán), recibió en septiembre último una carta de Shell en la que se le anunciaba la rescisión del contrato que lo ligaba a la compañía desde hacía 15 años. "El contrato vencía en 2010. Nos avisaron 15 días antes que ya no nos iban a vender más combustible", dijo a LA NACION. Así, indemnización mediante, se terminó el vínculo.

Decidido a seguir en la actividad, Moscardi empezó a golpear puertas de otras compañías. "Todas las petroleras responden igual: quieren deshacerse de estaciones más que tomar nuevas", dijo por experiencia, luego de entrevistarse sin suerte con las demás petroleras. Lo que consiguió fue que otra estación de la zona -de la empresa Petrobras- empezara a venderle combustible. Con eso sobrevive, aunque con siete empleados menos.

La contadora de la firma, Claudia Romero, con los balances de los últimos tres meses en rojo, precisó: "Se pierden unos 300.000 pesos por mes. Es simple: se pasó de facturar un promedio de 500.000 litros de combustible a 86.000; y a un precio menos competitivo". Informó que les pasó lo mismo a cinco ex estaciones Shell de esa zona del sudoeste de la provincia de Buenos Aires, lo que movilizó, por ahora sin suerte, a un grupo de productores agropecuarios y al propio intendente a elevar notas al gobierno nacional.

El vicepresidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha), Raúl Castellano, informó que situaciones como éstas se replican en todo el país y con todas las petroleras. "En los últimos 60 días, una decena de estacioneros dio cuenta de cierres en el interior de Córdoba", apuntó, por hablar de la provincia que más recorre.

Tanto es así, que en la última reunión de comisión directiva acordaron elevar un pedido a las Secretarías de Energía y de Comercio Interior para que exista una resolución que obligue a las petroleras a mantener los contratos que tienen comprometidos al menos por dos años más.

"Nos preocupa, porque las estaciones blancas quedan completamente desprotegidas, sin provisión asegurada y, por lo tanto, resultan inviables", explicó Castellano. El escaso margen de rentabilidad de las estaciones -que se tradujo en los últimos dos años en 1500 cierres- se empeora con un negocio que no tiene garantías de provisión ni precios competitivos.
Una consecuencia de la crisis del sector
La empresa habla de casos "puntuales"; los estacioneros, de una fuerte reducción
LANACION.com | Economía | Domingo 23 de diciembre de 2007

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