domingo, 14 de octubre de 2007

Turismo mas relajado

El viaje lento, placentero, sin apuros ni corridas llega como una derivación de un pariente muy cercano: el movimiento Slow Food, que nació en Italia en 1989 para contrarrestar la comida estandarizada y la vida rápida, impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y combatir la falta de interés general por la nutrición y los sabores. Así como Slow Food propone saborear la comida, slow travel sugiere degustar lentamente los viajes, ser parte de la vida local y conectarse con los habitantes. Una filosofía similar aplicada en otro aspecto. No existe una institución formal de slow travel, pero sí miles de blogs en Internet que intercambian experiencias y comentarios. "Un viajero que quiera sumarse a esta tendencia debe priorizar los medios de transporte más amigables con el medio ambiente, y también la naturaleza de los viajes, que sean individuales y activos. También se sugiere alojamientos más íntimos, como hoteles boutique", según uno de los párrafos de una extensa nota publicada en mayo en la revista Newsweek sobre el tema. Los fundamentos del slow travel se vinculan también con principios ecológicos y de conservación del medio ambiente. Ante todo debe ser un turismo responsable, que genere el menor impacto en la naturaleza. Los viajeros slow son grandes defensores del tren. Lo prefieren a cualquier otro medio de transporte por su baja contaminación y porque asegura un viaje confortable, donde es fácil compenetrarse con el paisaje. Por supuesto, también bicicleta, bote y caminata para recorridos cortos. "Un viaje relacionado con el movimiento slow debe tener un vínculo con los productores locales, hacer visitas a sus huertas, bodegas o fábricas, y hasta alojarse en ellas en los casos que sea posible", aporta Santiago Abarca, coordinador de los convivia (especie de sedes) en la Argentina de Slow Food, que descubrió esta corriente en un viaje por Italia hace siete años y desde entonces intenta que todos sus viajes tengan estas características. La agrupación cuenta con 500 socios en el país.
En la Argentina todavía no hay una città slow, aunque hubo un buen intento, con Mar de las Pampas, que hace unas temporadas se propuso formar parte del movimiento. Finalmente no llegó a la aprobación de la central internacional, pero el pequeño poblado, al sur de Villa Gesell, creció y se formó con una inclinación slow. Colonia, en Uruguay, también podría asociarse. Tiene características muy afines con las que pregona esta corriente.
Viajar lento
Con el caracol como emblema, hay una tendencia global en rápida, vaya paradoja, expansión: la de las travesías relajadas, sin apuros, responsables con el medio ambiente, y distanciadas de las convenciones y los circuitos turísticos tradicionales; mejor, despacio
LANACION.com Turismo Domingo 14 de octubre de 2007

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