
Cuando la clave es diferenciarse
Una fabricante de ropa para chicos vende en locales multimarca con precios más altos
A fines de la década del 90, Gabriela de Bianchetti armó una empresa de ropa para chicos con su nombre (G de B), que factura más de $ 1 millón al año y exporta el 22% de su producción. Bianchetti dio sus primeros pasos en el negocio de la indumentaria en Cacharel; lo que aprendió le sirvió luego para armar una compañía de tiradores para hombres.
Según cuenta, llegó a venderles a primeras marcas como James Smart y a grandes tiendas como Wal-Mart. Pero la crisis del tequila echó por tierra varias tiendas de ropa masculina, y con ellas, su negocio.
Entonces, reorientó su propuesta al público femenino e infantil, pero para 1998 los costos no cerraban tan bien. Por ese entonces, un cliente le preguntó si podía hacer ropa para chicos, ya que su proveedor le había fallado. "Me acordé de que tenía un pariente que conocía a una señora que hacía moldes en su taller y le contesté que sí. Entonces salí corriendo a buscar a esta señora y después de hablar con ella corrí de nuevo a Alsina para comprar telas", recordó Bianchetti.
"Conseguí armar un muestrario y se lo presenté al cliente, que quedó encantado. De ahí en más seguí con el tema de la ropa para chicos. Hice un curso y empecé a mirar lo que hacían los demás fabricantes para hacer justamente lo contrario", agregó.
Con esa premisa, Bianchetti armó líneas con colores fuertes, estampados vistosos y telas con calidad de exportación (la mayoría de sus dibujos, estampados y rayados están hechos exclusivamente para la marca). Y comenzó a ofrecerlas en ferias del sector para ingresar en el canal mayorista y multimarca.
Así, en ocho años consiguió armar una empresa con presencia en todo el país, que exporta a Australia, Sudáfrica, España, Panamá, México, Estados Unidos, Chile, Perú, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
Bianchetti cuenta que las primeras exportaciones las realizó antes de la devaluación a los países limítrofes, y que, a diferencia de sus competidores, la crisis significó mayores ventas en todo el país.
"En 2001 nosotros adelantamos la producción de la colección de invierno. Y cuando llegó la temporada todos nos venían a comprar porque éramos los únicos con mercadería. El resto de las empresas no tenía, porque la situación era complicada y los vendedores no podían quedarse sin ropa. La pegamos", sintetizó.
La emprendedora emplea a doce personas en forma directa y abastece a 140 clientes. En 2003 facturó $ 870.000 y el año último, $ 1.340.000. Este año elevará sus ventas un 35 por ciento. Sus exportaciones sumaron US$ 125.000 en 2004 y ascenderán a US$ 300.000 este año.
Según Bianchetti, la estrategia de venta sin locales propios fue planeada desde un principio. "Elegí el canal multimarca porque siempre consideré que era posible crecer sin perjudicar a mis clientes abriéndoles locales propios al lado", explicó. Por eso aceptó abrir un local en Martínez, donde no tenían clientes, y a fin de año abrirá dos locales más en Capital Federal, lejos de sus habituales lugares de venta.
Con respecto a la estrategia frente a sus competidores, Bianchetti concluyó: "Siempre es difícil competir porque hay nuevas propuestas que aparecen día tras día. Yo trato de despegarme del resto con las líneas y la calidad. Esto me lleva a tener prendas un poco más caras, pero con una calidad que me abre las puertas a muchas tiendas del país y el exterior".
Una fabricante de ropa para chicos vende en locales multimarca con precios más altos
A fines de la década del 90, Gabriela de Bianchetti armó una empresa de ropa para chicos con su nombre (G de B), que factura más de $ 1 millón al año y exporta el 22% de su producción. Bianchetti dio sus primeros pasos en el negocio de la indumentaria en Cacharel; lo que aprendió le sirvió luego para armar una compañía de tiradores para hombres.
Según cuenta, llegó a venderles a primeras marcas como James Smart y a grandes tiendas como Wal-Mart. Pero la crisis del tequila echó por tierra varias tiendas de ropa masculina, y con ellas, su negocio.
Entonces, reorientó su propuesta al público femenino e infantil, pero para 1998 los costos no cerraban tan bien. Por ese entonces, un cliente le preguntó si podía hacer ropa para chicos, ya que su proveedor le había fallado. "Me acordé de que tenía un pariente que conocía a una señora que hacía moldes en su taller y le contesté que sí. Entonces salí corriendo a buscar a esta señora y después de hablar con ella corrí de nuevo a Alsina para comprar telas", recordó Bianchetti.
"Conseguí armar un muestrario y se lo presenté al cliente, que quedó encantado. De ahí en más seguí con el tema de la ropa para chicos. Hice un curso y empecé a mirar lo que hacían los demás fabricantes para hacer justamente lo contrario", agregó.
Con esa premisa, Bianchetti armó líneas con colores fuertes, estampados vistosos y telas con calidad de exportación (la mayoría de sus dibujos, estampados y rayados están hechos exclusivamente para la marca). Y comenzó a ofrecerlas en ferias del sector para ingresar en el canal mayorista y multimarca.
Así, en ocho años consiguió armar una empresa con presencia en todo el país, que exporta a Australia, Sudáfrica, España, Panamá, México, Estados Unidos, Chile, Perú, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
Bianchetti cuenta que las primeras exportaciones las realizó antes de la devaluación a los países limítrofes, y que, a diferencia de sus competidores, la crisis significó mayores ventas en todo el país.
"En 2001 nosotros adelantamos la producción de la colección de invierno. Y cuando llegó la temporada todos nos venían a comprar porque éramos los únicos con mercadería. El resto de las empresas no tenía, porque la situación era complicada y los vendedores no podían quedarse sin ropa. La pegamos", sintetizó.
La emprendedora emplea a doce personas en forma directa y abastece a 140 clientes. En 2003 facturó $ 870.000 y el año último, $ 1.340.000. Este año elevará sus ventas un 35 por ciento. Sus exportaciones sumaron US$ 125.000 en 2004 y ascenderán a US$ 300.000 este año.
Según Bianchetti, la estrategia de venta sin locales propios fue planeada desde un principio. "Elegí el canal multimarca porque siempre consideré que era posible crecer sin perjudicar a mis clientes abriéndoles locales propios al lado", explicó. Por eso aceptó abrir un local en Martínez, donde no tenían clientes, y a fin de año abrirá dos locales más en Capital Federal, lejos de sus habituales lugares de venta.
Con respecto a la estrategia frente a sus competidores, Bianchetti concluyó: "Siempre es difícil competir porque hay nuevas propuestas que aparecen día tras día. Yo trato de despegarme del resto con las líneas y la calidad. Esto me lleva a tener prendas un poco más caras, pero con una calidad que me abre las puertas a muchas tiendas del país y el exterior".

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