sábado, 4 de agosto de 2007

Mensajes de texto por celular

Dos jóvenes hicieron M-Joy cuando el servicio era incipiente; facturan $ 2 millones
Antes de que los mensajes de texto circularan como moneda corriente, dos jóvenes apostaron sus ahorros al desarrollo de servicios de telefonía sobre tecnología móvil y conquistaron un lugar de privilegio en un mercado que resulta cada día más competitivo.
Juan Pablo Degiovanni y Diego Cassino se conocieron por medio de un amigo, y los dos estaban interesados en armar un proyecto propio. Ambos notaron el avance de la mensajería por celular en el mundo y supieron que tarde o temprano llegaría a la Argentina.
Entonces corría el año 2002, y aunque la economía estaba paralizada el dúo se jugó 100.000 dólares de sus ahorros para comprar computadoras y contratar mano de obra. Así nació M-Joy.
Para minimizar costos, decidieron sumar a un tercer socio: Winit, firma que colaboró con especialistas y hoy tiene el 30% de las acciones de la empresa. "La situación del país no era la mejor, pero teníamos confianza en lo que hacíamos. Todavía no se usaba la tecnología GSM, aunque en el mundo era furor y sabíamos que iba a llegar aquí", recordó Cassino, que anteriormente trabajó en SAP.
Difícil inicio
"Los dos primeros años fueron duros y la pasamos mal en el mercado local. Pero fue nuestro momento para desarrollar el negocio en América latina, porque los servicios sobre tecnología móvil ya eran muy usados en la región", agregó Degiovanni, que antes de arriesgarse con M-Joy se desempeñó en Personal.
El dúo exportó servicios para clientes en Chile, Paraguay y Guatemala, entre otros países de la región. Así sobrevivió a la crisis local y terminó de armar su cartera de servicios en cuatro áreas.
La primera, que hoy es la más rentable, es la de contenidos. La empresa diseña y distribuye ringtones, wallpapers y juegos SMS.
La segunda área es la de soluciones interactivas, que permiten a las empresas ofrecer a sus clientes la posibilidad de emplear la mensajería de texto para votar, jugar, participar en encuestas, recibir entradas y obtener cupones electrónicos.
En tercer lugar está el negocio del mobile marketing, al cual el dúo está dedicando en la actualidad la mayoría de sus recursos. "Las campañas de marketing interactivas por mensaje de texto se están expandiendo en todo el mundo. En la región todavía no son muy comunes, pero no faltará mucho para que lo sean y nosotros ya las estamos promocionando", destacó Cassino. "Es una herramienta muy novedosa y puede ser especialmente útil para empresas de consumo masivo", añadió.
La cuarta pata sobre la que se sostiene el negocio de M-Joy es la oferta de un gateway SMS, por el cual la empresa cliente puede, entre otras cosas, enviar mensajes de texto desde su correo de Internet.
"Lo que hacemos es armar soluciones innovadoras de acuerdo con las necesidades de las empresas. Por ejemplo, para el evento de Nokia Trends desarrollamos un servicio nuevo en la Argentina mediante el cual los usuarios obtenían una entrada para ingresar al VIP del evento enviando un mensaje de texto y canjeando el código que recibían en sus celulares por una entrada", explicó Cassino.
En 2004 los socios finalmente pudieron observar el momento que habían anticipado: el avance de los operadores móviles hacia la tecnología GSM y el boom de los mensajes en la Argentina. "Para cuando todo explotó ya estábamos más que listos y capacitados, y por eso los clientes confiaron en nosotros. El negocio tomó un nuevo impulso y si bien ahora hay muchos competidores mantenemos nuestro lugar", sostuvo Degiovanni.
Fuerte crecimiento
"Hemos tenido un crecimiento de más del 400 por ciento en el tráfico de mensajes de texto en los últimos seis meses. Este incremento genera mayor demanda de las empresas por nuestros servicios, haciendo que las perspectivas sean muy positivas", acotó Cassino.
La compañía, que facturará $ 2 millones este año y emplea 9 personas, buscará ahora avanzar sobre mercados de la región en los que aún no opera, como el brasileño.

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