domingo, 12 de julio de 2009

La intención de siembra de trigo ha caído extraordinariamente, sería de 3.000.000 de hectáreas.

El pan es el alimento mítico del universo. Cristo, el Dios-Hombre, reparte el pan en la última cena y se queda en el mundo en esa forma, para que los creyentes puedan comulgar, comer su cuerpo, cada domingo en la hostia consagrada, hecha de harina.

Los emperadores romanos, para calmar a las masas de aquella época, les daban "pan y circo".

Siempre ha sido importante el pan. Todas las corrientes ideológicas están de acuerdo con la imperiosa necesidad de que a nadie le puede faltar el pan, cada día. Es pues, también, sinónimo de alimento, de nutrición.

La Argentina ha sido considerada granero del mundo desde 1880 hasta 1930, por la gran expansión de la producción de trigo y de otros cereales y oleaginosos entre esas fechas. Desde ese momento, se estanca la producción por las políticas oscilatorias que sufrió la Argentina en ese período.

Pero, desde que se eliminaron las retenciones al agro, en 1989, con un cronograma descendente de tres años, y se aseguraron las reglas del juego, la producción de granos pasó de 30 millones de toneladas a casi 100 millones en los últimos años, en los que hubo buenos precios internacionales, que morigeraron la reinstauración de las retenciones por la crisis de 2002.

Al acentuarse las retenciones a partir de 2007 y de 2008, unido a la sequía y a la caída de precios internacionales, se produjo un desánimo para aumentar la producción agrícola, la que declinó, en su conjunto, a 63 millones de toneladas este año, una caída del 34% en un solo período.
OpiniónLa siembra de trigo, un espejo de la política

Orlando Ferreres

lanacion.com | Economía | Domingo 12 de julio de 2009

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