El operativo de evaluación instrumentado permite obtener, además, informaciones valiosas para comprobar el grado de validez de los objetivos generales de la enseñanza y, asimismo, para investigar los factores sociales a que obedecen los bajos rendimientos que se alcanzan en algunos sectores o en algunas áreas determinadas del país.
En relación con las conclusiones relativas a 2005, el ministro Daniel Filmus puso de relieve en su momento que una de las principales preocupaciones que surgen del último operativo se relaciona con los escasos rendimientos obtenidos en Matemática y Ciencia, desnivel que se explicaría por las diferencias socioeconómicas en los hogares de los alumnos consultados, lo cual revela que el país tropieza con impedimentos severos para que se cumpla uno de los principios básicos de la educación: la igualdad de oportunidades.
Sobre esa problemática prioritaria ha venido aportando información el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec). Se subraya, una vez más, que la pobreza termina por condenar a niños y adolescentes a un destino de exclusión por carencias en el orden educativo. Esa realidad influye sobre todo en el nordeste del país. El resultado en esa región contrasta con los resultados notoriamente más favorables que se han recogido en Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Mendoza y Santa Fe.
Son indiscutibles los beneficios que arrojan estos operativos periódicos para explorar nuestra realidad educativa. De la puntualidad y eficacia con que se sigan realizando dependerá que se produzca la información de campo para que podamos analizar con base firme la realidad del sistema educativo nacional. Y que tengamos elementos, además, para ajustar, replantear y actualizar algunos de los conocimientos que los argentinos tenemos, en otras áreas, sobre nosotros mismos.
Editorial I

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