sábado, 20 de octubre de 2007

El tercer sector cambiará el mundo

Clinton la llama la explosión del servicio ciudadano ; Salomón, la revolución asociativa . El tercer sector es ya la séptima economía del mundo y supera a las de Italia, Brasil, Rusia, Canadá y España. En 35 países influyentes, el 20% de los adultos, alrededor de 190 millones, son voluntarios. En Noruega, el 70%. En Estados Unidos hay un millón de ONG, el doble que en 2000. China tiene 280.000 ONG registradas y otro tanto no registrado, en tanto que en la India superan el medio millón. Su poder de acción es muy concreto. Durante el tsunami, la sociedad civil donó en Estados Unidos mil millones de dólares, y per cápita más aún en otros países desarrollados. En 2000, diez millones de voluntarios vacunaron a 550 millones de niños. El valor de su esfuerzo hubiese costado 10.000 millones de dólares. Pero no son sólo los montos lo que importa, sino también el aporte cualitativo. Los voluntarios están cerca del ciudadano, son flexibles, ágiles y hay en ellos un gran compromiso espiritual y de ideales. Pueden ayudar muy bien a las políticas públicas. Por eso la Asamblea General de la ONU declaró: "El voluntariado es un componente importante de toda estrategia para reducción de pobreza, desarrollo sostenible, salud, desastres e integración social". En América latina la democratización ha favorecido el crecimiento del tercer sector. La gran campaña anual de vacunación impulsada por la Organización Panamericana de la Salud, que llega a 50 millones de niños, se basa en voluntarios. Han acompañado los principales programas sociales de la región. En la Argentina, Cáritas, AMIA, la Red Soidaria y otros son modelos de referencia internacionales. Sin embargo, a diferencia de los países desarrollados, donde las ONG están apoyadas legal, institucional y financieramente, en la región la situación es precaria. Sólo el 15% de su financiamiento es público frente al 77% en Bélgica e Irlanda, y más del 60% en Francia, Holanda e Israel. En Holanda, la lotería destina la mitad de sus ingresos a las ONG. Es hora de incluir el tercer sector en el gran debate nacional, y que este poderoso capital social sea fortalecido legalmente, promovido, y se lo integre en forma activa a las políticas públicas en los retos de seguir profundizando la lucha contra la pobreza, y por la inclusión y la equidad que el país tiene por delante. En su nuevo libro sobre la relevancia del voluntariado, Clinton cita a Martin Luther King, que explicó con claridad su base: "Cada uno puede ser grande, porque cada uno puede servir".
fuente: La Nación

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