lunes, 13 de agosto de 2007
Pese a las trabas, los jóvenes tienen actitudes emprendedoras
Los altos costos de iniciar una actividad bajo el paraguas de una completa formalidad; la falta de preparación desde la universidad para el espíritu emprendedor, y el lanzamiento de proyectos sin el estudio de sus posibilidades de éxito, son algunos de los factores que dificultan el desarrollo de iniciativas económicas por parte de los jóvenes. Pese a esas trabas, el 48 por ciento de las personas de entre 18 y 35 años que respondieron a una encuesta sobre empleo y creación de empresas, se mostró con inquietudes emprendedoras, y con un mediano o alto nivel de compromiso para llevarlas a cabo. Del relevamiento, que fue realizado por el Departamento de Jóvenes Empresarios de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (Uipba), surge que poco más del 11% de los encuestados se encuentra efectivamente embarcado en la creación o el desarrollo de su emprendimiento. Fueron consultados 1289 jóvenes habitantes de la provincia. Si bien el nivel de inquietud por tener una actividad propia es elevado, aquellas trabas dejan su huella en algunos rasgos que fueron detectados por la encuesta. Según contó Leonardo Rial, presidente del Departamento de Jóvenes Empresarios, una característica que tiene la gran mayoría de los emprendimientos exitosos es que surgieron luego de que sus iniciadores fallaran varias veces con otras iniciativas. Muchas veces, la falta de continuidad está relacionada con la causa que llevó a las personas a tratar de generar su propio empleo; muchos son emprendedores por oportunidad, pero otros lo son por necesidad, es decir, porque no encuentran un trabajo dependiente. Según la encuesta, si bien el 41% de los jóvenes dijo estar trabajando, el 70% afirmó que está en un proceso de búsqueda laboral. Ese hecho estaría demostrando un grado considerable de disconformidad con la situación del empleo. Entre quienes dijeron estar ocupados, el 73% es dependiente y el 27%, tiene su emprendimiento. Perfil emprendedor A la hora de intentar definir el perfil de las personas que tienen iniciativa empresarial, las conclusiones del relevamiento muestran, en primer lugar, que la tasa de emprendedores no está relacionada con el nivel de estudio. Pero otras características sí determinan una mayor o una menor probabilidad de emprender; quienes llegaron a los 30 años o superaron esa edad se animan más que los más jóvenes; los varones, más que las mujeres, y los solteros, más que los casados. Con respecto a las condiciones en las que surgen las actividades, Rial sostuvo que "la mayoría arranca en la informalidad, y son pocos los que empiezan absolutamente formales". El dirigente empresarial recordó que, según otros estudios, el 70% de los emprendimientos en la Argentina concluye dentro de los 4 años de iniciado. Uno de los problemas que llevan a la falta de éxito en los proyectos radica en un factor cultural: "La universidad no educa para emprender, sino para estar trabajando dentro de una empresa", manifestó Cristian Podestá, economista del Consejo de Análisis para la Competitividad Industrial de la Unión Industrial bonaerense (Uipba).
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