
Poco tienen de glamuroso el mondongo o el sábalo, pero un grupo de emprendedores está trabajando esos elementos con otros cueros y pieles para producir indumentaria con un alto agregado de diseño, que exportan a España y, en breve, enviarán a Italia, capital de la moda. Marcela y Andrea Combina y Pedro Falabella se unieron a principios de 2004 para crear la sociedad Che Pampa y la marca Chelo Combina. Hasta entonces, Falabella se concentraba en su negocio agrícola, Andrea trabajaba en una cerealera y Marcela diseñaba en cuero para terceros. "Conocí a Andrea por temas vinculados con el campo y le pregunté por la campera que tenía para comprarle una a mi esposa. Ahí me comentó que su hermana era diseñadora y cuando vi lo que hacía le propuse juntarnos porque me pareció que tenía cosas lindísimas y originales", recordó Falabella, que sigue de cerca las operaciones de La Federala, un establecimiento de 2800 hectáreas de primera calidad, ubicado en Carmen de Areco, provincia de Buenos Aires. "A mí me pareció bárbaro -comentó Marcela-. Yo tenía la pata de diseño y me faltaba el costado más empresarial. Había diseñado para varias empresas y después de hacerlo en Guess decidí empezar con algo propio. Investigué el cuero y me enamoré. Arranqué con producción para terceros y después conocí a Pedro." Tras decidir la unión y la creación de la sociedad, los emprendedores invirtieron 100.000 dólares. Parte del capital fue destinado al alquiler y la refacción de un local en Palermo, donde hoy funcionan el showroom y los talleres de la firma. El resto del dinero sirvió para comprar materia prima y máquinas. En ese momento, el trío decidió el "concepto" con el que pelearía un mercado dominado por "marcas y diseños tradicionales". "Vimos que había empresas de cueros y de pieles, y nosotros decidimos trabajar las dos variables. Además, nos definimos como una marca de diseñador; es decir que vamos más a lo creativo", explicó Marcela, que primero mira la tendencia en Europa y después se va "al medio del campo en el Chaco a buscar la inspiración" para las nuevas colecciones. Chelo Combina presentó sus prendas -que fusionan cueros de vaca, oveja, pieles de conejo y nutria, y tejidos de llama, entre otros productos- en un desfile de Héctor Bidal Rivas en el hotel Sheraton y después inauguró el local en octubre pasado. Los pedidos no se hicieron esperar y la empresa alcanzó una facturación mensual de 50.000 pesos. Hace dos meses concretó su primera exportación a España y ahora está dialogando con un grupo italiano para llevar los productos a la capital de la moda. "Estamos cerrando con la firma italiana para poner una franquicia en la calle Florida y para enviar indumentaria a su país. Por otro lado, también estamos negociando exportaciones a Chile, junto con otra empresa argentina", manifestó Falabella. "Todos los meses aparecen contactos nuevos -continuó-. Hace poco nos llamaron de Rosario y próximamente esperamos llegar a esa ciudad. El plan es seguir con la expansión de la marca y a largo plazo terminar con la producción para terceros." Texturas no tradicionales Según Marcela, la clave para no sucumbir en un mercado tan competitivo como el cuero y las pieles es combinar texturas y materiales para lograr prendas originales. También es importante la selección de proveedores entusiastas que se muestren dispuestos a lograr cosas nuevas. "En cada temporada busco texturas no tradicionales. Ahora trabajé el mondongo y logré un producto muy de noche, con una textura alta, rugosa y divertida que voy a usar en accesorios, carteras e indumentaria", detalló la diseñadora oriunda de General Pinto, que se formó en la UBA y Flego Instituto. "También investigué el sábalo, que se usa mucho en marroquinería, pero que nunca se había curtido para indumentaria. Logré curtirlo de forma tal que puede ir con jeans y ser lavado sin problemas y se verá en las próximas colecciones", añadió el emprendedor.

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