sábado, 20 de diciembre de 2008

Piensan en bajar las retenciones a las exportaciones.

En estos días han circulado versiones sobre una reducción de los impuestos que tributan las exportaciones de granos de soja y de girasol, y sus respectivas elaboraciones, productos que no fueron incluidos en la reciente reducción operada sobre el trigo y el maíz, disminuidos del 28 por ciento al 23 en el primer caso, y del 25 por ciento al 20 en el segundo. La exportación de grano de soja abona hoy el 35 por ciento en tanto sus aceites y harinas pagan el 32, mientras que en el caso del girasol el impuesto es 3 por ciento menor, tanto para el grano como para las mencionadas elaboraciones. Semejante presión impositiva, no conocida en el mundo, añadida a la caída de los precios mundiales de estos productos, del orden del 50 por ciento para el complejo oleaginoso, están desalentando tanto las siembras estivales (que están tocando a su fin) como disminuyendo el nivel de la tecnología aplicada, ya sean fertilizantes o plaguicidas. Hoy, se estima que la cosecha total de granos estará entre los 80 y 85 millones de toneladas, es decir, entre un 11 a un 16 por ciento menos que en el ciclo pasado.

La disminución se concentra en la recolección de trigo, maíz y girasol, en tanto las esperanzas de sostener el nivel de producción mencionado están puestas en la soja, el cultivo que la política oficial se proponía desalentar a favor del trigo y el maíz. El caso del trigo es patético, con una producción de sólo 10 millones de toneladas que representa una reducción de valor de 1100 millones de dólares en comparación con la cosecha anterior.

Lo que ocurre en el agro debería ser motivo de profunda reflexión en el gobierno nacional. Han escaseado, es cierto, las lluvias; hubo heladas tardías que afectaron los cultivos, y soplan vientos adversos en el mundo. Pero hay en el sector una gran cuota de desaliento, fruto de la mencionada presión impositiva y de la percepción generalizada acerca de la animadversión dominante en las altas esferas del Gobierno respecto del campo, impregnada de una ideología paralizante y de un desconocimiento de la realidad agraria. Un cóctel explosivo.

El formidable aporte que el agro en todas sus manifestaciones puede hacer al país está decayendo con énfasis en el interior, donde se marchita la economía, se contrae la producción de maquinaria agrícola y se encoge el gasto de los negocios y familias. Contemporáneamente, el tesoro público (lo que más interesa al gobierno nacional) también se achica, pero este mensaje no es interpretado por el Gobierno, que sólo parece pensar en la "caja".
Editorial IIPrograma para eliminar retenciones

Es indispensable que se reduzcan los impuestos a las exportaciones de granos para mejorar la situación del agro

lanacion.com | Opinión | S?do 20 de diciembre de 2008

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