viernes, 17 de octubre de 2008

La duda que subsiste es cómo dar marcha atrás en materia de gasto de cara a un año electoral.

Las crisis suelen no ser mensurables. Por eso son crisis. Y por eso mismo no es nada sencillo determinar cuándo van a concluir, aunque podamos estar seguros de que el mundo va a seguir existiendo.

Sólo en las últimas semanas, las autoridades argentinas tomaron conciencia de los efectos de la turbulencia financiera mundial en nuestra economía. Tal vez por eso, las reacciones ante la crisis todavía son confusas y hasta contradictorias.

Por un lado, la Cámara de Diputados acaba de aprobar un proyecto de ley de presupuesto que no se ajusta a la realidad. Por otro, se observan algunas señales de prudencia en el Gobierno, como cuando decidió resistir las presiones para conceder un "aguinaldo extra" de 500 pesos mediante un decreto.

En forma paralela, el camionero Hugo Moyano, titular de la CGT, levantó el pie del acelerador y comenzó a moderar sus expectativas de mejoras salariales cuando advirtió que debía empezar a preocuparse por otra cuestión: la preservación de las fuentes de trabajo.

La vertiginosidad de la crisis es tal que el problema de la inflación pareció pasar a un segundo plano en nuestra realidad económica. Pese a que el inconveniente subsiste, hoy la atención se ha posado en otras variables: el riesgo país, que ayer se ubicó en los 1382 puntos, y el precio internacional de la soja, que hoy ronda los 320 dólares por tonelada frente a los casi 600 dólares que valía hace dos meses.

¿Cómo pensar que la Argentina obtendrá crédito para refinanciar sus vencimientos de deuda con facilidad cuando uno de los mayores problemas a nivel mundial que se presagian es, justamente, la destrucción del crédito? "Quienes prestaron dinero están haciendo todo lo posible por recuperarlo. Y quienes pueden prestar sólo lo hacen a tasas mucho más elevadas", advirtió el economista Manuel Solanet.

El ex presidente del Banco Central Rodolfo Rossi admitió como dato positivo que las autoridades argentinas aún no han tomado decisiones keynesianas pese a las presiones, a diferencia de países como México, donde se lanzó un programa de obras públicas y de mejoras salariales.

Pero, simultáneamente, se está por convalidar parlamentariamente un presupuesto para 2009 que desconoce la realidad. "Tendría que reducirse el gasto de manera sustancial; por ejemplo, congelando vacantes en la administración pública", advirtió Rossi. Los cálculos de distintos economistas son coincidentes en que disminuirán nuestras exportaciones y que nuestro superávit comercial podría bajar a la mitad, lo cual impactará negativamente en las cuentas fiscales, a menos que se baje el gasto, empezando por los subsidios del Estado.

A poco de asumir por primera vez la gobernación santacruceña, Néstor Kirchner redujo los sueldos públicos para equilibrar las cuentas de la provincia. Pero la situación del kirchnerismo hoy es muy diferente. Tras el conflicto con el campo, el gobierno nacional dejó de ser temido y perdió buena parte de su capacidad de hacerse obedecer. No es casual, por eso, que desde el oficialismo se renueven las versiones de que el ex presidente será candidato en el distrito bonaerense en los próximos comicios. Es una manera de concentrar a la tropa.
El pulso políticoLa malaria les llega a todos

Por Fernando Laborda

lanacion.com | Política | Viernes 17 de octubre de 2008

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