miércoles, 22 de octubre de 2008

Cae, todo cae.

Para el mercado local de capitales el proyecto oficial que propone el fin del sistema de jubilaciones privadas representa poco menos que un certificado de defunción. Ya lo había insinuado con el desplome de anteayer, cuando el resto de las bolsas del mundo festejaron la recomposición del crédito interbancario que restituye el combustible para que funcionen con "normalidad".

Pero lo certificó ayer cuando una masiva ola de ventas dejó a los precios de las acciones y los bonos locales, pese a que ya registraban pérdidas de entre 25 y 35% en las últimas semanas (y de hasta 50% en lo que va del año), a "precios de liquidación por próximo cierre", como describió amargamente un operador con la vista perdida en una pizarra de valores absolutamente vestida de rojo, en momentos en que una orden judicial ya había dejado "fuera de juego" por una semana a las administradoras de jubilaciones (ver aparte) y la plaza quedaba seca de fondos.

El saldo que dejó la jornada de negocios fue elocuente respecto del clima que imperó en la plaza:

Cayeron 10,99% promedio las acciones líderes, según la medición del índice Merval, principal referencia de precios de la Bolsa de Comercio porteña.

Pero perdieron 12,05% las incluidas en el Merval Argentina, un indicador que excluye en su composición a los papeles de las empresas que no son locales, para reflejar más fielmente el "riesgo privado argentino".

Se hundieron más del 20% los papeles de las empresas que, por sus perspectivas de negocios o por las condiciones de emisión de sus títulos se encontraban entre las preferidas por las AFJP para sus apuestas en acciones, como las de la distribuidora eléctrica Edenor (perdió 26,85%) y la prestadora de telefonía Telecom (cayó 22,62%), por citar algunos casos. El castigo se extendió a los bonos, instrumentos en los que las AFJP tienen colocado el 55% de su cartera de inversiones (unos $ 51.900 millones, sobre el total general de poco más de $ 97.000 millones), aunque varios de ellos los recibieron como compensaciones. A saber:

Cayó 13,4% la cotización del Discount en pesos en el Mercado Abierto Electrónico, plaza extrabursátil que controlan los bancos. De esta forma, el título ya vale menos que cuando la Argentina lo emitió, como parte de la operación de reestructuración de su deuda, tras la cesación de pagos de 2001.

Se desplomaron 14% en el mismo mercado los Boden 2012 y 2013, emitidos en dólares para compensar a los ahorristas atrapados por el corralón, y derrapó 30% el Bocon Pr13.

Perdieron entre 11 y 16,6% (ver infografía) los títulos que marcaron precio en la Bolsa porteña. Las formidables bajas hicieron volar el riesgo país de 242 a 492 puntos, según la medición que se adopte.

De esta manera, esa tasa avanzó hasta los 1627 puntos (para la restringuida evaluación de JP Morgan, que sólo contempla los títulos emitidos en moneda y bajo ley extranjera) o 3303, para el conteo de la consultora local Ecolatina, que es mucho más elevada porque incluye los bonos en pesos indexados, cuyo precio de mercado venía depreciado por el perjuicio que les provocó la subestimación de los índices inflacionarios.

Seguro más caro
También llegó a los 3100 puntos el seguro contra un eventual default (CDS) de los títulos argentinos, lo que lo convirtió en el seguro más costoso del mundo en ese rubro pese a que, con los fondos que tomará el Estado, mejoraría su capacidad de pago.

Se trata de valores representativos de la percepción del riesgo que los inversores asignan a la plaza local, en buena medida influidos por este tipo de medidas que, entre otras consecuencias, colocarían en el directorio de importantes empresas locales a representantes o virtuales interventores del Estado. Son, por ejemplo, los casos de la desarrolladora inmobiliaria Consultatio y la distribuidora Gas Camuzzi, empresas en las que las AFJP mantienen entre 84 y 88% del total de capital disponible en el mercado, lo que supone una participación mayor al 20% en su capital social.

La ola de reacomodamientos generada por la decisión oficial incrementó la demanda de dólares y la dolarización de carteras, como dejó a la vista el volumen operado en el mercado regulado de cambios, que totalizó ayer US$ 910 millones, el mayor monto desde los tiempos de la pelea entre el Gobierno y el campo.

Este movimiento no se reflejó en los precios del dólar por la tarea que desarrolló el Banco Central (BCRA) para mantenerlos bajo control, de manera de no alentar un posible traspaso de depósitos bancarios a dólares. Por eso el billete, que había llegado a ofrecerse a $ 3,25 a nivel mayorista, cerró a $ 3,2120 una vez que el Central convenció al mercado con otra fuerte venta de reservas.
Un nuevo regimen previsional / Las consecuencias de la reformaLuto en el mercado: las AFJP eran sus clientes más fieles

Se derrumbaron hasta 20% algunas acciones y hasta 30% los bonos de la deuda

lanacion.com | Política | Mi?oles 22 de octubre de 2008

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