miércoles, 4 de junio de 2008

Se exponen al público asientos y mesas que se hicieron famosos por su funcionalidad, estética y tecnología modernas


La retrospectiva en homenaje a George Nelson, inaugurada el 29 de mayo, día en que hubiera cumplido cien años, muestra facetas poco conocidas de este talentoso arquitecto norteamericano que escribió gran parte de la historia del diseño moderno.

Es que el enorme legado de George Nelson no sólo está presente en los sillones, que se han convertido en iconos del modernismo, como la butaca Coconut o el sofá Marshmallow, sino, fundamentalmente, en su sostenida y terca visión del diseño como una nueva forma de pensar el mundo moderno. Como redactor y editor asociado de las revistas Pencil Points y Architecture Forum, difundió en Estados Unidos el pensamiento de grandes exponentes del modernismo europeo como Mies Van der Rohe, Le Corbusier o Walter Gropius, a quienes entrevistó durante su larga estada en el Viejo Continente.

A su regreso se asoció con otros pioneros, que luego formarían el grupo modernista americano, entre ellos, los hermanos Eames, Eliot Noyes y Walter Ford. "Nelson fue uno de los primeros que entendió cómo equipar la nueva arquitectura de planta libre. La necesidad de agrupar los puestos de trabajo e integrar múltiples actividades", comenta el arquitecto Néstor Otero. Esta generosa muestra retrospectiva incluye fotografías ampliadas del archivo de la célebre productora de muebles Herman-Miller, que recorren el perímetro de la sala.

Montadas en sobrias tarimas blancas, se elevan muebles que aún hoy siguen en producción, como la familia completa de mesas y sillas Swag Leg, el banco Platform, o las cajoneras con pie Miniature Chests. La exquisita muestra se completa con reliquias de los años 50, como los modulares 9075 o 1603, que fueron cedidas por coleccionistas y también con una serie de relojes pertenecientes a la firma alemana Vitra.

No hay comentarios: