El país forma parte, por ahora, del selecto grupo de países exportadores de petróleo del planeta. Este atributo le permitiría traducir la escalada del crudo en más ingresos por las exportaciones de energía. Pero se trata de un beneficio agónico: el país vende cada vez menos crudo y derivados y, por el contrario, importa un volumen cada vez mayor, debido a que la producción local de gas, petróleo y combustibles está en franco descenso y no da abasto para proveer a una economía en pleno crecimiento.
La Argentina va en camino de convertirse en importador neto de energía. De hecho, ya se trae electricidad, gas, gasoil, fueloil y nafta común desde los países vecinos o desde Venezuela. Para algunos, el país deberá volver a comprar petróleo antes de que termine esta década. Es precisamente por eso que ven en la escalada del petróleo una amenaza, un costo potencial muy alto. El ex secretario de Energía Daniel Montamat lo sintetiza en una frase: "Es pan para hoy y hambre para mañana".
En los primeros cuatro meses de este año, el saldo del intercambio energético se amplió respecto del mismo período de 2007, pero fue sólo gracias al movimiento de los precios: el volumen exportado cayó. Todo el invierno está por delante. Según estimaciones de FIEL, con un barril a 120 dólares, las importaciones de gas natural demandarán 250 millones de dólares más que el año anterior. FIEL estima que el superávit energético se evaporará en 2009.
El país deberá, entonces, enfrentarse a los precios internacionales, una realidad que el Gobierno buscó eludir a toda a costa, aun cuando esa cruzada generó una sangría en las cuentas públicas a través de los subsidios, muy superiores a los ingresos que generaron las retenciones a las exportaciones de petróleo.
Un fenómeno cada vez más costoso para la Argentina
Se importan ahora más combustibles
LANACION.com | Exterior | Miércoles 28 de mayo de 2008

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