viernes, 30 de mayo de 2008

Coupé Nissan 350Z


Heredera de una larga tradición de automóviles deportivos, que comenzó en 1969 con la venta de la Datsun 240 Z, la coupé Nissan 350 Z es capaz de satisfacer las demandas de los conductores más exigentes.

¿Cómo lo logra? Es el resultado de una excelente combinación de potencia y diseño, de terminaciones y materiales de excelente calidad, y de una marca cuyo nombre es sinónimo de confiabilidad.

Pero, por sobre todas las cosas, la 350 Z es dueña de una performance y de un comportamiento superlativo, por lo que es capaz de enfrentar mano a mano y salir airosa sin ningún complejo frente a otros rivales de mayor precio.

Para empezar, un poco de historia. Todo comenzó en 1969, con la salida al mercado de la Datsun 240 Z por iniciativa del entonces presidente de Nissan Estados Unidos, Yukata Katayama. Su intuición no estaba errada y a poco de ser presentada ya había seis meses de demora para la entrega frente a la masiva demanda por parte de los usuarios. En 1974 se lanza el Datsun 260 Z; en 1979, la 280 ZX C; en 1984, se presentó la 300 ZX que se vendió hasta que en 1996 la diferencia entre el yen y el dolar hizo que se discontinuara la producción.

Pero la historia no terminaría allí. En 1999 se presenta un concept de la Z y 3 años más tarde, a mediados de 2002, el actual modelo fue lanzado en los Estados Unidos con notable éxito de venta.

Pues bien, esta nueva 350 Z tiene todo lo que se espera de un gran deportivo. Potencia, gran equipameinto y, fundamentalmente, una marcha que es un placer para paladares negros. Caja manual de 6 marchas, excelente grip y una forma de transmitir potencia con sus ruedas traseras que despierta esa sensación única de manejar un gran auto sport.

Con una velocidad limitada a 250 km/h y una aceleración de 0 a 1000 en menos de 6 segundos, el motor de 3,5 litros y 6 cilindros en V entrega fuerza desde muy bajas revoluciones y su sonido, cuidadosamente estudiado, es ronco primero y sube en tonos con la aceleración.

No hay reproches a la tenida y la estabilidad de esta coupé, con una dirección bien directa y un desarrollo de suspensiones que permiten mantener la trayectoria deseada en todo momento. Tiene controles de tracción y estabilidad. Este último puede desconectarse, pero hacerlo implicará un manejo muy cuidadoso, pues la potencia irá sin mediaciones contra el asfalto, y habrá que combinar volante y acelerador con pericia para mantener tanta fuerza bien controlada.

Pero, y ésa es una virtud, con los sistemas conectados la coupé es dócil para manejar sin olvidarnos, claro, lo que docilidad significa en un auto de estas características. Máximo confort y equipamiento, y un precio muy ventajoso frente a sus rivales. En defintiva, si disfruta de los deportivos en serio, se divertirá más que con la plata en el banco. Es un producto que lo vale.

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