domingo, 25 de mayo de 2008

Comprar y vender por Internet

Dos muchachos de veintitantos años invierten un puñado de billetes y crean un sitio en el que no tendrán que producir contenidos sino alojar los videos filmados por los usuarios. Veinte meses después lo venden por 1.650 millones de dólares. Puede sonar fantasioso, pero es la más pura y reciente realidad.

Otro ejemplo: Markus Friend. Crea un sitio, tiene mucha audiencia y, gracias a los avisos del servicio Google AdSense, tiene unos ingresos anuales de aproximadamente 3,6 millones de dólares. Con estos antecedentes, y teniendo en cuenta que todo en Internet (audiencias, sitios, etc.) tiende a subir, no es extraño que los jóvenes argentinos vean a la Web como una posible fuente de ingresos.

El informe elaborado por el estudio D'Alessio IROL y Clarín.com muestra una tendencia en ese sentido. Casi uno de cada 5 encuestados menores de 24 años (el 18% de esa franja etaria) dice haber ganado dinero desde que usa Internet. El porcentaje desciende a medida que se eleva el promedio de edad, y sólo un 4% de los mayores de 55 años dicen haber obtenido ingresos por medio de la Web. Pero los números se incrementan año tras año.

Los comienzos

Los primeros antecedentes del comercio electrónico en la Argentina se ubican a mediados de los años 90, pero fue hacia finales de esa década, con el surgimiento de algunos portales, cuando un grupo de "aventureros" se empezó a animar a comprar y vender por Internet.

Un ejemplo es el de Iván Bagalá, uno de los primeros usuarios registrados en los sitios de e-commerce en la Argentina. "La atención era personalizada", recordó con algo de nostalgia, consultado por Clarín.com. "Éramos pocos usuarios y siempre teníamos a mano a alguien del staff para cualquier consulta", agregó.

En esa época surgieron muchos proyectos. "La ventaja era que empezabas un negocio con cero presupuesto", afirmó Germán Badino, socio gerente y fundador de Centertronic, una firma nacida en 1998 que se dedica a la reparación de artefactos electrónicos, sobre todo televisores y monitores de PC. "A mucha gente le vino bien el auge de Internet, porque con poco dinero podías hacer un emprendimiento. Si la cosa iba mal, no perdías plata, y si la cosa iba bien, podías empezar a crecer", explicó.

Otras formas de ingresar al e-commerce estuvieron más relacionadas con la necesidad. Es el caso de Félix Casano, que empezó a vender libros después de la crisis de 2001. "Empecé con libros míos. Tenía una biblioteca más o menos importante, y como me quedé sin trabajo, los empecé a vender", explicó.

Aprovechando que le fue bien en esos primeros tiempos, más tarde empezó a "profesionalizar" su tarea. "Ahora compro en librerías, en casas de saldos, a veces también pongo avisos clasificados en los diarios para comprar bibliotecas", añadió. Entre sus proyectos está proyectarse hacia el extranjero, donde -gracias a las ventajas del cambio- un mismo libro puede ser vendido por un precio mucho más alto en dólares o euros.

Vidriera de 24 horas por día

Internet es una especie de vidriera constante. Los costos de armar el escaparate propio son mucho menores que los de eso que se puede llamar "la vida real": no es imprescindible alquilar un local ni contar con un stock permanente de productos, y además atiende las 24 horas. Una serie de ventajas que aprovechan los comercios que surgieron con la Web y, también, aquellos que la precedieron pero supieron adaptarse y encontrar los modos de aprovecharla.

El Bazar de Magia es, desde 1993, uno de los principales vendedores del país de productos relacionados con el ilusionismo. Por tratarse de un rubro que no trabaja con un público masivo sino con aficionados o "hobbistas", siempre usó el sistema de venta por catálogo. Por eso, la difusión de Internet representó para el Bazar una gran ventaja.

"Tener el catálogo exhibido permanentemente nos dio una herramienta bárbara", afirmó Martín Pacheco, uno de los socios fundadores y propietarios del comercio. El bazar trabaja mucho con clientes del exterior. "Vendemos a muchos países, hemos vendido a España, a Chipre... Incluso a Irán, pero como allí no se pueden hacer envíos, lo mandamos vía Tailandia".

Sin embargo, Pacheco -quien además es coleccionista de artículos relacionados con la magia- se lamenta de que en la Argentina aún no pueda hablarse de "e-commerce puro". Para eso, explica, las operaciones deberían concretarse en un 100% por Internet. En cambio, los portales en nuestro país sirven como un intermediario, pero para que la venta se concrete debe haber un contacto directo entre comprador y vendedor, ya sea por teléfono o por mail.

Negocios y millones

El comercio electrónico mueve millones de dólares diariamente en todo el mundo, y además en Internet se puede encontrar casi cualquier cosa. Un 86% de los encuestados por D'Alessio IROL y Clarín.com dijeron que consultan sitios web para informarse sobre productos y servicios, y casi la mitad realiza o realizó compras por Internet. ¿Qué beneficios encuentran? Sobre todo, la comodidad: un 79% la mencionó. Más atrás aparecen las posibilidades de comparar productos (51%), obtener mejores precios (48%) y elegir el lugar (36%).

"Poner un sitio no significa que vas a empezar a vender", explicó Badino, en relación a los negocios de venta de productos o servicios. "Tenés que promover la página", agregó. "Al principio dependés de los grandes portales, les tenés que pagar a Google y Yahoo! para aparecer en los buscadores". Después, a medida que el sitio logra una continuidad, eso empieza a darse "naturalmente". Según Badino, llegar a ese paso es como alcanzar "el final del camino, por lo menos a la altura en la que estamos hoy del desarrollo del comercio en Internet".

¿Qué pasa con los blogs? Google AdSense permite ganar mucho dinero a algunas bitácoras que reciben muchas visitas. Pero hasta ahora en la Argentina hay pocas experiencias de personas que ganan dinero a través de un blog. TercerClick es una empresa surgida por iniciativa de Leandro Zanoni y Juan Manuel García Belmonte, que se propone negociar publicidad para bitácoras. Sin embargo, por el momento el proyecto no se materializó en la inclusión de avisos en esos sitios personales.

Sin duda, el comercio electrónico está dando sus primeros pasos, sobre todo en la Argentina. En el informe de D'Alessio IROL y Clarín.com aparece aún muy lejos de lo que la gente más cree que ganó: "Información actualizada", que lideró en todas las edades (dicen haberla obtenido el 85% de los jóvenes y el 95% de los mayores). Y todos irán aprendiendo el oficio desde la práctica.

"Una vez vendí una novela de Anne Rice por 14 pesos", contó Casano a modo de anécdota. "El cliente me dijo que era una obra difícil de conseguir, que estaba barata. Cuando me vuelve a llegar el mismo título, digo: 'La pongo al doble, 28'. Y volvió a venderse a los pocos minutos". El librero virtual agregó: "Poco tiempo después, me encuentro con el mismo libro en una subasta: ya habían hecho más de cien ofertas, y las últimas eran por más de 50 pesos".

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