"Esto es como una pileta de pirañas: nadie quiere meter un pie porque lo devoran. ¿Qué tal si uno toma una decisión y al que llega no le gusta?", se sinceró anoche un industrial. Una incógnita es la función que desde el 10 del mes próximo tendrá Néstor Kirchner. Hay empresarios que descuentan que el actual presidente tendrá una vida política activa y temen algo entendible desde el punto de vista matrimonial, pero acaso retorcido para una democracia sana: que el acercamiento a Néstor Kirchner o a Julio De Vido moleste a la presidenta Cristina o al jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Nadie sabe si Martín Lousteau tendrá poder real como ministro de Economía, pero ya divide. Entusiasma a sectores de servicios e inquieta a industriales. Hay quienes elogian los colaboradores que llevará al Palacio de Hacienda y que ya comentó entre íntimos: Federico Molina, Carlos Weitz, Gerardo Conte Grand (probable jefe de Gabinete), Hugo Secondini (secretario de Finanzas), Diego Petrecolla (Defensa de la Competencia), a los que podría agregarse Eduardo Hecker en la Secretaría de Industria. Algunos dirigentes están convencidos de que Lousteau quiere enfriar la economía, una medida que espanta en la UIA tanto como el dólar bajo, los reclamos salariales o los cortes de luz.
Se queda De Vido y, con él, el camionero Hugo Moyano, quien más hizo porque el arquitecto quedara en el Ministerio de Planificación. "Yo prefiero negociar con Moyano -dijeron en una cámara empresarial-. Es el único que agrupa a todos. Peor sería una lucha sindical. Ya sabemos cuál es la apuesta en esos casos: ser el que pide y consigue más."

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