viernes, 23 de noviembre de 2007

La gente se resguarda en dolares y ladrillos.

El fenómeno de la compra de dólares, anecdótico hasta aquí, sería menos inquietante si no hubiera sido financiado en parte por la salida de plazos fijos bancarios. De hecho, este tipo de colocaciones privadas llevan tres meses retrocediendo, aunque el ritmo de salida disminuyó de los $ 1000 millones por mes de parte de septiembre y parte de octubre, a los US$ 400 millones que marca el período que va del 9 del mes previo a igual día del actual, último dato oficial disponible, lo que estaría hablando de una recuperación incentivada por la suba de tasas.

Y si bien el traspaso a dólares dio señales de detenerse tras las elecciones, la reacción de los argentinos tiende a recordar que los reflejos siguen condicionados tras largos años de recurrentes crisis. "La dinámica actual, con los créditos creciendo a razón del 40 por ciento anual y los depósitos desacelerando su crecimiento, debe ser seguida con atención ante un contexto general de mercados muy inestables, que complican la posibilidad de lograr financiamiento exterior", advirtió el economista.

De hecho, esa dinámica, junto a una percepción inflacionaria mayor que la que registran las polémicas mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos, fue la causa del salto que en la segunda mitad del año mostraron las tasas de interés activas que, para préstamos de corto plazo a empresas de primera línea, se duplicaron del 8 al 16% anual en apenas tres meses.

Un reciente informe del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) reveló que "los depósitos bancarios totales han crecido -como promedio mensual de saldos diarios- a un ritmo del 12% anual entre julio y octubre de 2007, frente a una tasa de expansión del 22% que registraban en el primer semestre". Cabe recordar que si la variación total se mantiene positiva es porque no caen los depósitos más volátiles (las colocaciones en cajas de ahorro y cuentas corrientes) y crecen los fondos que el sector público (básicamente, el nacional) deja en cuentas bancarias al mantenerse una situación fiscal superavitaria.

Arriazu se mostró además muy preocupado por el impacto de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. "El ajuste apenas está en su etapa inicial", advirtió.

Pero muy especialmente porque, según recordó, cada vez que la economía norteamericana entró en crisis "la Argentina también la sintió". Sin embargo, se mostró esperanzado en que las condiciones más duras terminen convenciendo al Gobierno de tener gestos más amigables con el mercado, "al menos para asegurar su financiamiento".
Efecto de la incertidumbre global
Lo destacó el economista Ricardo Arriazu, al analizar la situación del sistema financiero
LANACION.com | Economía | Viernes 23 de noviembre de 2007

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