Entre la Corte y el Gobierno hay muchos puentes que transitaron en otro momento el jefe de bloque de senadores oficialistas Miguel Pichetto y, que siguen cruzando Carlos Zannini, secretario Legal y Técnico, y el senador por Santa Cruz Nicolás Fernández, hombre de confianza de Cristina Kirchner. La buena relación de ambos poderes no es un dato menor cuando el peronismo controlará dos tercios del Senado, una mayoría suficiente para destituir, por sí mismo, a cualquier juez del alto tribunal.
Pero los buenos vínculos entre los dos poderes no le impiden al Gobierno provocarle alguna que otra sorpresa a la Corte, por ejemplo, en cuestiones de manejo del presupuesto judicial, ni, tampoco, a la Corte, dictar algún fallo que ponga en apuros al Poder Ejecutivo. En poco tiempo más, la Corte restablecerá, mediante una sentencia en la causa Badaro, la movilidad de las jubilaciones y el índice que fije el tribunal puede provocar al Gobierno un sacudón presupuestario.
El actual mandatario, Néstor Kirchner, asumió el poder en 2003, con una Corte completamente adversa y la cambió: el Senado, mediante juicios políticos en los que la senadora y actual presidenta electa tuvo una actuación destacada, destituyó dos jueces y una operación de pinzas logró la renuncia de otros dos.
Kirchner, entonces, pudo cubrir cuatro vacantes y terminó por erigir un tribunal de prestigio innegable.
La transición: la relación del próximo gobierno con el Supremo Tribunal
Los jueces tienen buena relación con la presidenta electa, pero quieren verla actuar

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