Analistas advierten sobre los riesgos de una mayoría legislativa tan abrumadora
miércoles, 31 de octubre de 2007
El oficialismo con poder hegemónico y con una oposición desarticulada.
Politicólogos, constitucionalistas y analistas políticos están preocupados. La abrumadora mayoría que el kirchnerismo ostentará en el Congreso a partir del 10 de diciembre genera en todos un temor común: que el Gobierno profundice "la concentración del poder" y la "tentación de dominio hegemónico", coinciden. Después del triunfo del domingo, Cristina Kirchner comenzará su mandato con una fuerza inusitada, en ambas cámaras: responderán a su fuerza política un 60 por ciento de los diputados y dos tercios de los senadores. Un fenómeno inédito desde la vuelta a la democracia, en 1983. "En sí mismo, tener la mayoría absoluta no es un riesgo. El problema nace cuando el Congreso está subordinado al Poder Ejecutivo y no hay control del poder. Eso pasó en los últimos cuatro años. Y este nuevo escenario puede generar todavía más concentración y menos control", cuestionó el constitucionalista Gregorio Badeni. No es la única preocupación. Para la mayoría de los especialistas existe un peligro mayor: la posibilidad de que el kirchnerismo obtenga sin esfuerzo la mayoría certificada que establece la Constitución para hacer reformas sustanciales, como la modificación del sistema electoral o el de los partidos políticos. Incluso, una eventual reforma constitucional, advierten. "Es preocupante. Y mucho más teniendo en cuenta las prácticas de poder de este gobierno", dijo a LA NACION la especialista en partidos políticos Delia Ferreira Rubio. "Me imagino un Congreso dominado por teléfono desde la presidencia. La verdad, me cuesta creer que ahora los legisladores vayan a reivindicar su función", aseveró. Según los expertos, los dos grandes atributos del Congreso están en crisis: controlar al poder con independencia política y legislar en favor del bien común. "Esa crisis se agiganta con una mayoría absoluta", dijo a LA NACION Juan Sola, especialista en derecho constitucional. "Tenemos un Parlamento que no legisla, que está dominado. Eso le da una enorme libertad al Presidente", agregó. Le sumó, además, un problema adicional: "Si hay un Congreso dominado, también la Justicia está dominada. Porque la designación o la destitución de los jueces tiene una fuerte participación legislativa". Para Sola, el problema de fondo reside en el sistema de representación, que favorece "el pluripartidismo con un partido dominante". Es decir, una fuerza política fuerte con una oposición fracturada. De la misma forma opinó el politicólogo Rosendo Fraga: "Ya en 2006, el oficialismo aprobó leyes que consolidaron el predominio del Ejecutivo. Las mayorías, por sí solas, no debilitan el sistema institucional. Sí lo hacen cuando no hay una oposición articulada".
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