Tu investigación comenzó a partir de tres casos de mujeres que quisieron suicidarse después de que sus maridos las dejaran por otras...
Sí, a dos de ellas las acompañé durante la hospitalización. Es impresionante cómo cambia la mirada cuando uno se acerca a estas vivencias: una cosa es ver una infidelidad en el cine o leerlo en una novela y otra cosa es vivirla tan de cerca, palpar sus consecuencias. Las personas engañadas sufren muchísimo, su mundo se pone patas para arriba. Y duele aún más porque ese daño lo genera la persona que más querés: no es un extraño; el puñal viene de adentro.
¿Qué pasa después del descubrimiento de la infidelidad?
Algunos psiquiatras lo llaman "stress", otros lo llaman"duelo". Lo cierto es que es una sensación de angustia fuerte, que dura por lo menos dos años. En muchas personas que entrevisté duró más tiempo aún. Los síntomas más comunes son el decaimiento de la autoestima y la duda acerca de la propia capacidad para pensar: "Si yo me equivoqué confiando en esta persona que vive conmigo hace tantos años, debo pensar que mi juicio está totalmente falseado".
¿A qué lectores apuntás con tu investigación?
A las mujeres, mucho más que a los hombres. Porque ellas están más interesadas en el tema y abiertas a la eventualidad de que esto pase en su matrimonio o en su noviazgo.
¿Hay más mujeres infieles que antes?
¡Infinitamente más! Ellas ahora tienen las mismas oportunidades que los varones. Muchas mujeres trabajan, y el lugar por excelencia para que se genere un engaño siempre fue el trabajo. Es así de simple: cuantas más oportunidades de moverse por el trabajo haya, más oportunidades de conocer gente se generarán y por ende, más posibilidades de engañar. Las mujeres de hoy engañan casi a la par de sus maridos.
¿Puede establecerse una tipología de la mujer infiel?
Sí, hay diferentes causas que llevan a una mujer al adulterio. Está, por un lado, la "mujer desatendida": aquella que tiene un marido que no la escucha, no la mira y no se ocupa de ella: no la lleva a comer y no la invita a pasear. Y está probado que si un hombre no le concede a su mujer al menos 15 horas por semana –que es, en promedio, el tiempo que le dedica a su relación durante el noviazgo-, la pierde. Y el otro patrón que encontré es el de la "mujer sola". Aquella que estuvo sola en su niñez y en su juventud o ha atravesado grandes desgracias (la muerte de un padre o una relación complicada con su padrastro, hermanos con discapacidades o que requerían por alguna razón mayor atención de sus padres). En conclusión: aquellas mujeres que tuvieron que sobrevivir solas. Ellas por lo general no sienten la sensación de engaño cuando son infieles, porque 'son solas' por naturaleza. Tienen marido, tienen hijos, tienen amigos, pero en el fondo del corazón están solas. Y otro gran factor que hace a la infidelidad es la falta de autoestima. La necesidad de ser valorado ante los ojos de otra persona, ser admirado y festejado, hace que se busque la felicidad afuera.
Una persona que engaña, ¿es infiel por naturaleza o porque su situación de pareja lo lleva a eso?
Muchos se sorprenden al enterarse de que las mujeres tienen un gen que las lleva a ser infieles. La antropóloga Helen Fisher lo describe fantásticamente en uno de sus libros: en muchas razas de animales (entre ellas varias clases de monos), las hembras dejan su núcleo para escabullirse por los matorrales con el más joven. Y las mujeres heredamos ese gen.
El crecimiento de la infidelidad, ¿está relacionado con las nuevas tecnologías, como los mensajes de textos, el chateo, o las cámaras web?
Claro, por eso entrevisté también a Federico Oporto, un especialista en tecnología. Hay un pequeño dato que ilustra el caso: el 40% de las webcams que se prenden de noche se usan con fines pornográficos y muchos de esos usuarios son infieles.
Por último, ¿hay algún secreto para evitar los engaños?
No hay fórmulas exactas ni secretos: la clave está en la honestidad, en no mentir en la pareja. Cuando vos le contás una tentación a tu cónyuge, la estás exorcizando. Por eso, lo importante es que haya mucho diálogo. Así, desaparecen los fantasmas.
Libro: Infidelidad (Ed. Del Umbral), de Janick de Oliveira Cézar
miércoles, 8 de agosto de 2007
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