miércoles, 8 de agosto de 2007
Entre hombres y mujeres
Que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte, como dijo el escritor estadounidense John Gray, es un concepto aceptado universalmente. Y....sí. Somos diferentes. Y esto muchas veces lleva a que surjan en la intimidad desencuentros y malos entendidos, que interfieren en una vida sexual plena. Pero, ¿qué nos pasa a unos y otros? ¿Y cuáles son los mitos y pautas culturales que hacen que hombres y mujeres muchas veces nos desencontremos? Los sexólogos dan algunas claves. Si de hombres se trata, la noticia desalentadora es que el modelo de "macho proveedor" y "siempre listo" no cayó en extinción. A pesar de las dificultades y la gran presión que genera este modelo. Aún hoy, el desafío masculino pasa por ser el gran rendidor. Suele "alardear" con sus aventuras y se estimula con la mirada. "El hombre está educado para apreciar visualmente a la mujer mientras que la mujer tiene vedado mirar con deseo", explica el doctor Juan Carlos Kusnetzoff, en el libro "La mujer sexualmente feliz", de Editorial Gránica. Además, muchas veces miden su hombría por la calidad de su erección. Por ejemplo, ningún varón admite si tuvo una disfunción. "Entonces ¿cómo se explica que se venda más viagra que aspirinas?", comenta el sexólogo Adrián Sapetti. En el mundo, se calcula que cada diez segundos se vende una pastilla azul. Y los jóvenes, también la consumen. Aunque no lo necesiten. Esto tiene que ver con un mito muy generalizado que establece que sólo hay una relación sexual cuando hay penetración. "Sin embargo, hay otras formas sexuales que resultan igualmente placenteras, como las caricias y el sexo oral", explica la sexóloga Diana Resnicoff. Los misterios femeninos ¿Qué pasa por la cabeza de las mujeres? En las charlas entre amigas o en los consultorios sexológicos, la queja es que ellos no dedican el tiempo suficiente. "La relación sexual, para las mujeres, empieza mucho antes de llegar a la cama. Comienza cuando se despiden a la mañana, con un llamado a la tarde o con otros gestos que van surgiendo durante el día", explica Sapetti. Además, la mujer le da más importancia al contexto y a los juegos previos ¿Puro romanticismo? No siempre. La mujer es esencialmente táctil y disfruta en especial de las caricias y los masajes sensuales. Además, "fisiológicamente, para lograr la excitación, necesita que llegue a la zona pélvica cinco veces más de sangre, que la que necesita el hombre para la erección",explica Resnicoff.
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