jueves, 9 de agosto de 2007

Juicio al diván

Uno de los grandes hallazgos de Freud consistió en dividir al psiquismo en tres instancias -el yo, el ello y el superyó- y comparar al yo con el jinete que cree gobernar al caballo -el ello-, cuando no pocas veces es el animal el que decide el rumbo.
"Freud descubrió que la palabra no sólo puede enfermar el espíritu sino también el cuerpo y que por la palabra podía encontrarse el remedio. "Como ocurre con todas las teorías y prácticas científicas, no es mucho lo que de ellas queda vigente después de un siglo", observa Eduardo Keegan, presidente de la Asociación Argentina de Terapia Cognitiva. "Freud sostuvo que la mayor parte de los trastornos mentales estaba causada por un conflicto inconsciente y estas ideas ya no tienen mayor peso en la psicopatología contemporánea, para la cual estas causas son de índole biológica, psicológica y social". La discusión sobre el psicoanálisis está en plena ebullición y en ella intervienen no sólo los actores ajenos a su discurso; desde adentro de la comunidad psicoanalítica son múltiples las voces que reclaman una revisión que defina qué lugar ocupa la práctica psicoanalítica en la actualidad.
Juan Carlos Perrone, opina que, aún en la pluralidad de pensamientos, dentro del territorio psicoanalítico hay un denominador común con dos nombres propios: inconsciente y transferencia. El concepto de transferencia no es ni más ni menos que el corazón de la eficacia terapéutica psicoanalítica, ya que consiste en reeditar en el diván los nudos antiguos que originaron el padecimiento psíquico y producen malestar en la vida actual; el psicoanalista es, en este contexto, quien conjura las sombras de un pasado infeliz y libera al paciente, conectándolo con las alas de su deseo. Claro que este objetivo de máxima consume tiempo, dinero y energía que no todos los pacientes están dispuestos a invertir. El testimonio personal de Carlos Gresta, médico obstetra del Hospital Pirovano, refleja una de las múltiples caras de la moneda: "En dos oportunidades busqué ayuda psicoterapéutica para encontrar respuestas puntuales a cuestiones puntuales, y estoy satisfecho con el resultado. No dudo de la validez del psicoanálisis, simplemente creo que, en los tiempos que corren, no es fácil invertir el tiempo y el dinero que requiere un tratamiento de largo plazo". Pedro Herscovici, codirector de Tesis (Terapia Sistémica) sostiene que fue el mercado, justamente, un factor decisivo en el éxodo desde el diván hacia terapias más breves y focalizadas. "En el mundo, los sistemas de salud que cubren los tratamientos están ávidos de resultados" y las estadísticas se convertirían en la herramienta capaz de separar la paja del trigo y definir qué tratamiento es el más adecuado para cada cuadro psicopatológico.

El eslabón químico

La reciente aparición en Francia del Libro Negro del Psicoanálisis -que concentró al más rancio abanico opositor al legado de Freud- echó nueva leña al fogoso debate, al bucear en los costados más controversiales del diván y confrontarlos con la urgencia de la pastilla. Desde el lado farmacológico del mostrador, Eduardo Kalina, psiquiatra y consejero del Colegio Latinoamericano de Neuropsicofarmacología, opina que "el psicoanálisis sólo tiene vigencia como teoría de la mente, ya que su práctica clínica no tiene utilidad para tratar problemas que la ciencia resuelve con alternativas más rápidas y efectivas". Su campo de acción son las adicciones y las patologías graves, como psicosis y depresiones severas, y especifica que en éstas, el psicoanálisis está particularmente contraindicado por dos razones fundamentales: el tiempo que necesita el dispositivo analítico para producir resultados y la etiología: "La depresión es una enfermedad netamente orgánica, producida por una alteración en la química cerebral". Admite, sin embargo, que "los depresivos crónicos tienen una comprensión negativa de los problemas" y por eso recomienda una combinación de fármacos y terapia cognitiva.
Perrone también toma distancia de las alternativas que "buscan efectos rápidos y tienen menos pretensiones de profundizar" y las asocia con la ideología del mundo contemporáneo, con sus valores de eficacia y superficialidad, mientras el psicoanálisis apunta a una transformación más de fondo".

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