Hoy tenemos un estancamiento tan visible, que Enríquez Cabot lo atribuye a un hecho económico global. Señala que hasta la década del 60 una tercera parte de la economía mundial era agricultura, y el resto se distribuía entre industria y servicios. Pero aquí hace una distinción muy interesante. Dice Cabot que en América latina solemos confundirnos y creer que tenemos servicios creando trabajos como los de mozos, o estacionadores de coches o pensando que los vamos a desarrollar con gente que hace hamburguesas. Para él desarrollar servicios, en su acepción fundamental, consiste en el desarrollo de patentes. Ejemplifica mencionando "a los consultores, los que hacen seguros, los que hacen leyes, investigación tecnológica, los que hacen CD's y programas de computación".
Los servicios sin duda constituyen ahora el motor del crecimiento mundial. A juicio de muchísimos expertos, el idioma inglés y la tecnología informática son imprescindibles para participar activamente en el mundo de los servicios.
Tanto como la riqueza física a través de las cuentas bancarias, también se puede mover la riqueza intelectual. Para una persona que hoy dispone del conocimiento genético o del lenguaje informático, la opción de quedarse en un país que no apoya la creación de este nuevo tipo de riqueza es muy poco atractiva. Hablamos de un país que no apoya a sus laboratorios, ni a sus científicos, ni a sus tecnólogos.
Como decía nuestro colega mexicano ahora –tal vez lamentablemente– la economía es portátil. Así hay países que encuentran a los mejores jóvenes de otro país y tratan de llevárselos. Debemos entender, además, que lo que estamos viendo en cuanto a cambios sucede a un ritmo realmente impresionante. Como dice nuestro autor: "Esto ocurre a una velocidad inmensa, un 50% más rápido de lo que sucedió con la Revolución Digital, y es una revolución que va a cambiar la manera de cómo vemos y entendemos la vida en este planeta". En conclusión, si creemos que la sociedad del conocimiento es una realidad irrefutable, debemos cambiar nuestras obstinaciones respecto a la capacitación, la instrucción y la educación en general, por una visión realista y acorde con sociedades claramente más competitivas que la muestra. Tarea por cierto ni fácil, ni de corto plazo. Pero imprescindible.
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