Habla uno de los padres de internet, Leonard Kleinrock
-¿Cuál era la ventaja inicial de conectar las computadoras?
-Lo que nosotros queríamos era compartir recursos. Había mucha gente y pocas computadoras, entonces. Lo hacíamos pensando en la comunidad de científicos de la época, y nunca recibimos una gratificación comercial por el desarrollo, ni conservamos ninguna patente del invento.
-¿Por qué fue tan exitosa en relativamente poco tiempo?
-Permitió que miles de personas pudieran compartir su creatividad y su trabajo con otros científicos, sin importar en qué parte del país estuvieran; eso fue muy importante. Los otros hitos que hicieron que Internet se transformara en lo que es hoy fueron el e-mail (inventado por Roy Tomlinson en 1971) y la Web (desarrollada por Tim Berners-Lee en 1991). Permitieron que Internet saliera del ámbito académico y llegara al público en general, para que todos la puedan aprovechar.
-¿Hay algo de la Red con lo que no está cómodo?
-No anticipamos la parte oscura de la Red: la pornografía, el racismo, etcétera. Pero, claro, entonces no pensábamos que iba a ser tan masiva. Creo que lo que tampoco ha logrado todavía, aunque estamos yendo en esa dirección, es la ubicuidad, en que esté disponible como si fuera electricidad: que uno pueda conectarse desde cualquier lado, en una operación tan fácil como enchufar un velador a la pared.
-¿Qué se siente haber creado algo que cambió la forma en que funciona el mundo moderno?
-Creo que fuimos varios los padres de la Red; no fue el invento de una sola persona, sino de mucha gente. Pero lo más valioso es la naturalización de Internet. Mis hijos me vieron trabajar en ella, estuvieron conmigo cuando nació; mis nietos (tengo cinco) saben que su abuelo estuvo involucrado en la construcción de Internet, pero toman el servicio como algo natural y lógico. Eso, para mí, es muy fuerte, y muy gratificante
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