sábado, 17 de marzo de 2012

Prometen a Brasil dejar entrar carne porcina, pero con cupos

Con la promesa de establecer cupos a la importación de carne porcina, el gobierno argentino intentó ayer destrabar uno de los tantos focos de conflicto comercial que tiene con Brasil por las restricciones a las compras que estableció para una amplia gama de productos.

Durante una reunión que mantuvieron ayer el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, con su par brasileño, Jorge Mendes Ribeiro Filho, se acordó destrabar parcialmente las importaciones que están frenadas desde fines de enero pasado. El ministro argentino dijo que se establecerá "un promedio de la materia prima que se ha importado de Brasil en el último año" y, a partir de ese promedio, se trabajará "sobre la posibilidad de abrir cupos para que no exista el desbalance ni de uno ni del otro lado de la frontera".

El ministro brasileño sostuvo en una conferencia de prensa, al término del encuentro, que "ya no existe el problema", y añadió: "Tenemos que crear condiciones para que no se repita más, vamos a adecuarnos a nuestras necesidades y a nuestra capacidad de producción".

Horas antes, en declaraciones al diario O Estado de San Pablo, Mendes Ribeiro Filho había sido más crítico. Expresó que las restricciones a las importaciones adoptadas por el gobierno argentino "están incomodando mucho" y "de forma visible" al resto de los países del Mercosur. El funcionario consideró que había que establecer una política de integración que no perjudicara ni a la Argentina ni a Brasil y abogó por "terminar con las rivalidades".

En el sector privado pusieron en duda la posibilidad de que se concrete el sistema de cupos. "El que decide eso es Guillermo Moreno [secretario de Comercio Interior] y desde enero que las importaciones están trabadas", dijo un industrial que, por temor a represalias, pidió anonimato. "A nosotros, hasta ahora, no nos han llamado para participar en la elaboración de cupos", señaló.

La Argentina importó desde Brasil carne de cerdo y productos chacinados por un valor de 150 millones de dólares en 2011. Para el país vecino, la Argentina es el quinto mercado de destino de sus exportaciones. Desde enero pasado, el gobierno argentino comenzó a impedir el ingreso de pulpa porcina, con la que se elaboran fiambres y otros productos. Un 40 por ciento de la pulpa utilizada en la Argentina tiene como origen Brasil.

Los industriales locales aceptan reducir en un 20 por ciento las compras, pero insisten en que reemplazar con producción nacional la oferta importada llevará no menos de dos años. Además, advirtieron que de continuar con las restricciones habrá problemas con la estabilidad laboral de los trabajadores de la industria chacinada. "Las plantas están trabajando con un 30 por ciento menos que lo habitual", dijo una fuente de la industria. "Hasta ahora, no tuvimos mayores problemas por los feriados, pero la situación se puede complicar si no hay soluciones", añadió.

Los industriales argentinos se reunieron ayer con sus pares de la Asociación Brasileña de la Industria Productora y Exportadora de Carne Suína (Abipecs), quienes quisieron interiorizarse sobre la restricción. Dijeron que los productores porcinos brasileños ya están padeciendo las barreras impuestas por la Argentina. La entidad le pidió al gobierno de Dilma Rousseff que actúe con firmeza para reanudar el flujo exportador. En una declaración, el presidente de Abipecs, Pedro de Camargo Neto, recordó que Brasil importa desde la Argentina papas, ajo, pera, arroz y productos lácteos por un volumen similar al que compra carne porcina. "La discriminación que viene siendo practicada por el país vecino con la carne porcina se torna insustentable", sostuvo el dirigente. En febrero, las ventas cayeron un 85% respecto del mes anterior. Durante la reunión, los ministros de Agricultura, además, analizaron otros problemas en el comercio exterior de productos agropecuarios, entre ellos pesqueros, sobre los que existían diferencias en la denominación de los productos brasileños que entraban en la Argentina. Durante la conferencia, Yauhar reveló que por las restricciones impuestas por Brasil los precios de los productos de carne porcina registraron una suba, aunque no precisó porcentajes.

"Cuando se dejó de ingresar productos porcinos de Brasil, algunos precios en la Argentina tuvieron un reacomodamiento muy rápido que nosotros no teníamos necesidad de que se produzcan", dijo, y añadió que hablaron con la "cadena de productores para que se retrotraigan rápidamente esos aumentos absolutamente injustificados, porque los objetivos eran distintos. No eran subir precios, sino hacer que el sector argentino pudiese ser más competitivo", dijo el ministro.

En la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP) se excusaron de dar información sobre el tema a LA NACION

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