Por Silvia Stang | LA NACION
Fue en el invierno de 2007, mientras caminaba por Montecarlo, Misiones, su ciudad, cuando Gabriela Machel proyectó en su mente lo que hoy es su actividad: la elaboración de mermeladas de frutos tropicales y de chutney, una conserva utilizada para condimentar comidas.
Conocimientos de cocina no le faltaban, pero sí sintió la necesidad de capacitarse para organizar su negocio. Machel es una participante del programa "Del emprendimiento a la pyme", que organiza el Banco Galicia con la ONG Fundes, y no ahorra muestras de entusiasmo al contar su experiencia. "Hay un antes y un después", cuenta sobre la capacitación recibida el año pasado. Ahora está en la etapa de elaborar, con asesoramiento, un plan de negocios para presentar en marzo, y posiblemente acceda a un crédito blando. Dentro de poco abrirá una fábrica sobre la ruta 12, y así va transitando el camino que puede convertir aquella idea en una pyme. "Nuestra meta es contribuir a que las personas tengan mejor empleo y puedan apostar a una estrategia", explica Constanza Gorleri, gerente de Responsabilidad Social Corporativa del Banco Galicia, que agrega que para participar se requiere que la actividad tenga un año. En la última edición hubo 1000 inscriptos.
El programa contempla un año de capacitación presencial y otro período con tutoría virtual sobre temas legales y contables, que para muchos significa saltar a la formalización.
La entidad financiera es una de las empresas que apuestan a colaborar para que nazcan o crezcan otras.
En la petrolera Shell, los empleados participan muchas veces con la donación de su tiempo y de sus conocimientos, de esa misión. La compañía desarrolla el programa -también gratuito- Desafío Joven, con la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE). El plan está dirigido a emprendedores de 20 a 28 años, que junto a sus consejeros van armando un plan de negocios, que concursa luego por un incentivo.
Para Marcelo Rosenblatt, director de Desarrollo y Comunicaciones de la Fundación Impulsar -que concentra el aporte de varias empresas para ayudar a emprendedores-, una de las primeras tareas es generar un cambio de perspectiva, cuando se trata de jóvenes que provienen de contextos sociales negativos.
La misión de Impulsar es guiar en el desarrollo de negocios a jóvenes de 18 a 35 años con proyectos en los que involucran sus propios conocimientos. "En 12 años se iniciaron ya más de 1200 proyectos -relata Rosenblatt-, que a su vez están generando ya más de 2500 puestos laborales. El plan incluye acceso a un financiamiento a tasa cero y sin garantías reales."
Para Machel, una de las cosas valiosas del acceso a la capacitación fue descubrir que eran muchos los que estaban en la misma: según cuenta, eso permite compartir inquietudes y hasta sellar alguna alianza estratégica, tal como ocurrió en su caso.
martes, 21 de febrero de 2012
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