Por Luján Scarpinelli | LA NACION
Potencial y oportunidad. Las visiones de los oradores del World Entrepreneurship Forum realizado en la ciudad de Buenos Aires coincidieron en que la combinación de esas dos palabras abre un horizonte de prosperidad para los emprendedores locales. Sin embargo, una gran mayoría de los participantes destacó la falta de incentivos para ponerse al hombro un proyecto y convertirlo en un negocio. Las dificultades para acceder al capital fue la traba más destacada.
En la segunda edición del evento en el país, promovido por la Fundación KPMG con la colaboración de Endeavor, el mensaje en distintos paneles fue alentador, en especial respecto del rol de los entrepreneurs que apuntan a la innovación en un contexto de crecimiento de la economía. Aunque también se habló de desafíos propios de los que dan los primeros pasos y de la necesidad de generar un respaldo del sector público como del privado en esa etapa.
Según un relevamiento efectuado entre los alrededor de 300 participantes de la jornada que se desarrolló en el hotel Four Seasons, un 80% considera que faltan estímulos, dado que la valoración y el fomento a la actividad emprendedora en la Argentina son "bajos".
Eso, pese a la incidencia en el desarrollo económico que se les reconoce a los emprendimientos como fuente de valor agregado y empleo. Más de la mitad de los consultados opina que el emprendedorismo hace un "alto" aporte a la economía, en especial, los proyectos escalables que apuntan a un gran impacto. "En particular, los encuestados resaltaron la importancia que tiene el emprendedorismo en la innovación de proyectos", destaca el informe elaborado por KPMG, la red global de servicios de auditoría, impuestos y asesoría.
El escaso incentivo, a juicio de los encuestados, se relaciona con las dificultades para acceder al capital cuando la empresa todavía es sólo un plan. "Es el principal obstáculo para el desarrollo de la actividad", dice el informe.
En las respuestas se evaluó que el despegue de las iniciativas también depende de otros factores, como las políticas y programas de promoción públicos que les den un impulso para poner a girar la rueda del negocio. La educación y el entrenamiento fueron otras de las necesidades valoradas y, en menor medida, el acceso a infraestructura, la apertura del mercado interno y la transferencia de tecnología.
El lugar destacado, tanto desde arriba del escenario como en el público, fue para la innovación. "El 80% considera que la innovación es altamente valorada por los consumidores. Y ésta guarda una estrecha relación con el emprendedorismo, que suele ser promotor de cambios y vehículo de innovaciones", explicó Diego Medone, director de Marketing y Comunicación de KPMG en la región.
Al respecto, Alberto Schuster, senior partner de KPMG en el país y presidente de la fundación, analizó el tipo de emprendedores de los últimos años: los que emprenden por oportunidad, con innovación e ideas frescas, a diferencia de los que lo hacen por necesidad, por buscar un medio de vida, en medio de una crisis que los obliga. Justamente, Schuster abrió la jornada poniendo énfasis en la oportunidad para las economías emergentes (entre ellas, la Argentina), generada por la crisis de liderazgo actual en el mundo. "En estos tiempos de importantes cambios a nivel global, se necesitan emprendedores políticos para imaginar nuevas soluciones; emprendedores empresarios, para aportar soluciones a los nuevos desafíos, y emprendedores capaces de hacer del medio ambiente un tema amigable para la sociedad." El ejecutivo de KPMG evaluó que, "aunque algunas distorsiones deben ser corregidas, la Argentina tiene mejores condiciones exógenas" para afrontar la nueva crisis, "y esto se relaciona directamente con los emprendedores", concluyó.
Una encuesta entre empresas locales realizada por el Banco Mundial en 2010 sirve de radiografía de la actividad: un 70% de las iniciativas surge por oportunidad, y el restante porcentaje, por necesidad. De acuerdo con un trabajo realizado por Matías Cano, economista de la Fundación KPMG, pese a que los primeros tienen un mayor impacto sobre el crecimiento económico y la inversión, "nuestra economía parece más una tierra fértil para el surgimiento de emprendimientos basados en una necesidad", por el marco de "deficiencias macroeconómicas, políticas y otros obstáculos, tales como las regulaciones en el mercado de trabajo, el acceso al financiamiento y las prácticas informales".
En el foro se hizo hincapié en la importancia de los planes del sector público para apalancar proyectos en la ciudad. Por caso, el programa Incuba llegó el año pasado a 8000 emprendedores. "Tenemos uno de los índices de emprendedorismo más altos de la región. En la ciudad, se crean por año 20.000 empresas y muchas desaparecen. El trabajo que debemos hacer desde el Estado es ayudar a que sobrevivan", afirmó Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico porteño.
La jornada se completó con paneles en los que emprendedores convertidos en jóvenes empresarios contaron sus experiencias en diversos sectores: Internet, ingeniería o calzado. Como ellos, orientadores y empresarios intentaron convencer a un auditorio voluntarioso, pero desalentado por la "falta de incentivos".
lunes, 12 de septiembre de 2011
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