lunes, 30 de marzo de 2009

Corresponde preguntarse de qué manera y en qué tiempo se dará respuesta a cuestiones sanitarias que siguen afligiendo a buena parte de nuestro país

El dengue es una enfermedad viral, transmitida por un vector, el mosquito Aedes a egypti, que se encuentra en las zonas tropicales y subtropicales del planeta. La enfermedad ha vuelto a ser noticia entre nosotros a partir de la aparición de un nuevo brote epidémico, similar a otros de épocas anteriores, que afecta duramente a la provincia del Chaco, así como también a Catamarca, Jujuy y Salta.

Lo que en primer lugar importa señalar es que este nuevo brote fue negado en su real magnitud por autoridades provinciales hasta que la fuerza de la evidencia obligó a reconocer su importancia. En la localidad chaqueña de Charata, una de las más afectadas por el mal, se negó al periodismo el conocimiento de los números correspondientes al hospital local.

Esta enfermedad puede confundirse en un principio con una gripe, pues se presenta con altas temperaturas, dolores de cabeza y articulares. En algunas situaciones, particularmente en la variedad llamada hemorrágica, puede llevar a la muerte. Casos de la enfermedad se han presentado en otras zonas del país como consecuencia de los viajes de personas que se trasladaron de zonas afectadas a otras que no lo están.

El mosquito portador, a diferencia de lo que sucede con otros transmisores, no se desarrolla en aguas contaminadas sino en las límpidas y quietas, por lo general de lluvia, lo que hace relativamente fácil una prevención simple, pues basta con impedir que se junten en recipientes de diferentes tipos, como ocurre en floreros o neumáticos en desuso. No existe una medicación específica para la enfermedad, lo cual vuelve más importantes las tareas preventivas, entre las cuales se encuentran las fumigaciones.

Resultan sorprendentes, a partir de todo lo señalado, las actitudes de las autoridades provinciales en un primer momento, que negaron una realidad que los medios de comunicación hicieron conocer apenas tuvieron noticias del problema.

Los pobladores de Charata, preocupados y molestos, hicieron sentir sus temores con manifestaciones públicas ante los responsables de la desinformación. Esta negación no es algo excepcional, si se considera que una actitud similar se ha aplicado a otras cuestiones de interés general, como la inseguridad, la pobreza o la inflación, ante las cuales quienes tienen responsabilidades directas no responden, sino cuando ya no pueden evitar la respuesta, y aun así lo hacen transformando los hechos según sus intereses políticos.

Casi obvio es decir que una autoridad sanitaria que oculta a la opinión pública la existencia de una enfermedad epidémica está cometiendo un crimen.

Cuando no hubo otra alternativa, apareció la información oficial, junto con recursos y acciones tales como la instalación de carpas sanitarias o las tareas dedicadas a reconocer con exactitud la enfermedad, pues ésta no es cabalmente detectable, sino a partir de ensayos de laboratorio. Sorprende esta reacción tardía de algunos funcionarios, cuando un equipo destacado por la ministra de Salud, Graciela Ocaña, estaba trabajando en el Chaco para combatir este flagelo desde diciembre pasado.

El llamativo retraso en la reacción de los gobiernos provinciales no hace más que confirmar la ligereza con que suelen ser tratados y atendidos los asuntos de interés público.
Editorial INuevamente, el dengue

Pese a los esfuerzos de algunas provincias por negarlo, la aparición de un brote de este mal es una realidad

lanacion.com | Opinión | Lunes 30 de marzo de 2009

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