"Estamos bien plantados ante la crisis financiera mundial. No creemos que vaya a haber recesión y por eso no necesitaremos de ayuda alimentaria extra porque somos optimistas y creemos que habrá más empleo. Para eso, vamos a fortalecer los programas de capacitación", expresó a La Nacion el secretario de Coordinación y Monitoreo Institucional del Ministerio de Desarrollo Social, Carlos Castagneto.
Economistas y dirigentes de la oposición y especialistas en la problemática social no piensan lo mismo. Advierten, por el contrario, que la crisis mundial podría agudizar los problemas de empleo y de pobreza preexistentes, recrudecidos por el aumento de la inflación durante el primer semestre del año. Ante esta situación, aconsejan al Gobierno que refuerce la malla de contención social, máxime si aumentan las suspensiones y los despidos.
El director ejecutivo de Cáritas Argentina, Gabriel Castelli, expresó a La Nacion que "es inevitable no pensar que la crisis financiera mundial no nos afectará". Por eso cree que es necesario promover programas sociales inclusivos con los montos actualizados para afrontar la canasta familiar.
Estas dos miradas antagónicas sobre un mismo problema surgen por las marcadas diferencias en el diagnóstico: para el Gobierno, la pobreza está en franca disminución, con el 17,8% promedio en el primer semestre del año, según el Indec. La indigencia, en tanto, es del 5,1%. No coinciden en absoluto con los pronósticos privados: para el economista Ernesto Kritz, la pobreza en el mismo período llegó al 32,3%. Ese porcentaje representa a unos 11,5 millones de personas, 3,9 millones de las cuales son indigentes.
Sube y baja
El Gobierno asevera que nunca como en el período kirchnerista se giraron tantos recursos a la asistencia social. Señala como ejemplo el Ministerio de Desarrollo Social: afirma que recibirá una suba del 30% respecto de la de enero de este año. Vale aclarar, sin embargo, que en estos diez meses aquella partida (7642 millones) se fue incrementando por asignaciones presupuestarias y alcanzó este mes a los 8500 millones. Por lo tanto, si el Gobierno presupuestó 10.218 para 2009, la suba será, en rigor, del 16,4% en términos nominales.
El grueso de la partida (6100 millones) se destinará a pensiones no contributivas para ancianos sin cobertura, madres de más de 7 hijos y discapacitados. Ahora bien, si se analizan los distintos programas de asistencia social directa, aparecen las sorpresas.
Por ejemplo, el programa de Seguridad Alimentaria, que otorga asistencia alimentaria directa, aumenta un 11% para 2009 (1273 millones), porcentaje inferior al índice de inflación de las provincias (la más creíble para consultores privados) y a la suba promedio del gasto total (15,6%).
Pero lo más llamativo es que el Plan Familias para la Inclusión Social, creado para absorber al plan Jefes y Jefas de Hogar (que por esta razón disminuirá su partida a 1011 millones), tendrá también menos recursos: de 1758 millones según el crédito vigente de este mes pasará a 1753 millones en 2009.
Si la vocación del Gobierno es fortalecer los planes de empleo, como señaló Castagneto, esto no se observa, al menos en el programa Promoción del Empleo Social (Manos a la Obra): bajó de 151 millones a 138 millones en los últimos diez meses y para 2009 se presupuestaron 153 millones.
El impacto de la crisis financiera: la estrategia oficial para enfrentar la pobrezaEl Gobierno no reforzará la ayuda social
El presupuesto de 2009 no contempla aumentos en partidas de asistencia directa; no prevén un escenario de recesión económica
lanacion.com | Política | Lunes 20 de octubre de 2008

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