Para ello, es necesario tener en cuenta los servicios futuros de la deuda pública, tanto en concepto de amortizaciones como de intereses, y cuál sería el nivel de ahorro fiscal necesario para poder afrontarlos.
Durante los próximos dos años, el Estado nacional deberá hacer frente a vencimientos de deuda por el equivalente a un 4,9% del producto bruto interno (PBI), y descender para los dos años siguientes a un 4,2% del PBI, en promedio. Para un plazo mayor, el peso de los vencimientos de deuda en la economía se va reduciendo progresivamente, salvo en 2016, en que se observa un pico, puesto que ese año vence la letra que se le dio al Banco Central de la República Argentina (BCRA) para obtener las reservas destinadas a pagarle al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Es así como en el período 2012-2017 vencen amortizaciones e intereses, en promedio, por un 2,6% del PBI, mientras que los vencimientos a partir de 2018 son inferiores al 1% del PBI.
En una situación en la que Argentina no accediera a ningún tipo de mercado de crédito y, por ende, no pudiera refinanciar parte de los vencimientos de los próximos años (supuesto poco probable), el Gobierno necesariamente debería obtener un nivel de ahorro primario superior al 4% durante los próximos cuatro años, a los fines de cumplir sin sobresaltos con el pago de las obligaciones.
Ahora bien, la realidad es que en los últimos años la Argentina ha conseguido refinanciar sus vencimientos de deuda, con lo cual un escenario de no acceso al mercado de crédito resulta prácticamente improbable.

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