jueves, 22 de noviembre de 2007

La litigiosidad aumentó un 500 por ciento en los últimos 20 años

No es novedoso que la Justicia sea lenta. Lo alarmante, en todo caso, es la falta de voluntad que, durante años, han tenido las autoridades de turno para esbozar soluciones y ponerlas en práctica. Recientemente, los jueces propusieron una serie de medidas para resolver juicios en forma más expeditiva que en la actualidad, lo cual demandaría una fuerte inversión en tecnología.

Es cierto que la situación reconoce múltiples causas, pero nunca se ha considerado el problema con la gravedad que reviste. Hay demoras inaceptables en todos los fueros y tribunales del país. Las hay hasta en la propia Corte Suprema.

Poco y nada se ha avanzado en la materia. Si bien ha habido un fuerte aumento de la litigiosidad en los últimos tiempos, también hay mejores formas de organizarse. Varios juzgados, con la misma carga de trabajo, podrían mantener su trabajo al día. Pero, naturalmente, deberían esforzarse más.

Las soluciones expuestas por los jueces no pasan por cambiar la organización de trabajo de los juzgados, atada a los cánones del siglo XIX, ni por eliminar las vacaciones excepcionales ni por igualar el horario de trabajo con el del resto de la administración pública.

Si algunos pueden y otros no, quiere decir que las asimetrías deben corregirse. Prueba de ellos son los premios anuales a la excelencia judicial que otorgan el Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia (Fores) e IDEA para distinguir a los magistrados y los juzgados por su vocación de servicio y su eficiencia.

En ese sentido, la diputada kirchnerista Diana Conti ha elevado un proyecto al Consejo de la Magistratura, cuya Comisión de Acusación y Disciplina preside, por medio del cual propone crear un registro de causas con demoras significativas para impulsar su trámite.

Sin embargo, la iniciativa, aparentemente bien orientada, podría ser relacionada con la embestida contra la Cámara de Casación, a la que el Gobierno acusa de demoras. Sugiere Conti que los jueces podrían explicar las situaciones de necesidad que estén atravesando para justificar las demoras, a riesgo de ser sancionados y hasta removidos si así no lo hicieran. Para la diputada, los jueces actúan con desidia, excusándose en la falta de infraestructura, el exceso de causas y las precarias condiciones de trabajo, cuando lo que les falta es contracción a su labor.

Conti también ha propuesto una modificación de la ley 24.050 para obligar a los jueces a concurrir diariamente a sus juzgados, con la sola excepción de los ministros de la Corte Suprema. Señal de que la ausencia de los jueces preocupa es que el Consejo de la Magistratura ha resuelto prohibirles dictar clases en los horarios de atención al público.

Frente a ello, el presidente de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, replicó que la litigiosidad aumentó un 500 por ciento en los últimos 20 años, pero no ha sido proporcional el incremento de la dotación de empleados ni se han adoptado medidas para la resolución alternativa de conflictos.
LANACION.com | Opinión | Jueves 22 de noviembre de 2007

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