viernes, 19 de octubre de 2007

Fábrica de votos

Más allá de las sospechas que ahora despierta cualquier dato proveniente del Indec, es indiscutible que el alto crecimiento que registra la actividad económica en lo que va de 2007 es un resultado no sólo buscado sino forzado por el Gobierno en este año electoral.
Néstor Kirchner aspira a dejar la Casa Rosada con un récord histórico: haber sido el presidente que encabezó el período de mayor recuperación del PBI en casi un siglo (con dos años de subas superiores al 9% y otros dos de 8,5%) y detrás de ese objetivo aplicó una política de fuerte impulso a la demanda interna como principal motor de la actividad económica.
Esta estrategia también permite conseguir votos para la sucesión presidencial, a pesar de que una demanda que crece más que la oferta (apuntalada además por mayores importaciones) implica crecientes costos en términos de mayor inflación, camuflada hasta ahora por la manipulación de estadísticas oficiales.
No hay más que repasar las medidas oficiales adoptadas a lo largo de 2007 para comprobar que el fuerte crecimiento de la actividad fue reforzado con una alta dosis de "anabólicos" por el lado de la demanda.
La lista es enorme: el gasto público viene aumentando a razón del 50% anual; los salarios en blanco subieron en promedio más del 22%; hay 1.200.000 nuevos jubilados (como resultado de la moratoria previsional) y ajustes acumulados de 27,5% en los haberes del sector pasivo; se mantuvo en 7% el aporte a las AFJP; se elevó el salario mínimo a 980 pesos mensuales y las asignaciones familiares en 30%, lo mismo que el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, con devolución retroactiva de anticipos. A estas medidas se agregan tasas de interés negativas para los depósitos, una fuerte expansión del crédito para consumo (que ahora se busca abaratar en acuerdo con los bancos) y tarifas de servicios públicos congeladas a cambio de subsidios estatales al por mayor, que también alcanzan a productos alimenticios.
Por si esto fuera poco, sigue vigente la devolución parcial del IVA para las compras con tarjetas de débito y de crédito, que en muchos casos permiten además la financiación en cuotas sin intereses. Con tanta presión de la demanda interna, la actividad industrial volvió a recuperarse (tras la desaceleración que la crisis energética había provocado en junio y julio), independientemente de algunas dudas que crea la medición oficial. Y la cosecha récord también aporta al crecimiento del PBI de 2007, de la mano de los altos precios internacionales, todo lo cual contribuye a la mejora de los servicios privados.
En cambio, hay un menor ritmo en la construcción privada. La contracara de este clima es la mayor inflación (maquillada por los últimos acuerdos de precios) y la creciente expectativa empresarial de que este crecimiento forzado será difícil de sostener si los precios siguen subiendo, el dólar acompaña y todo eso se traduce a futuro en una menor demanda interna. Tampoco ayuda que el Gobierno haya vuelto a recurrir a presiones y medidas intervencionistas para contener precios caso por caso, ya que crea una perspectiva de incertidumbre que desalienta un mayor aumento de la inversión productiva. Por ahora, la campaña electoral deja todas estas incógnitas en segundo plano.
Un poco más de crecimiento a cambio de bastante más inflación ha sido una receta políticamente exitosa, aunque los márgenes para extenderla en el tiempo sean cada vez más estrechos.
Por Néstor O. Scibona
Fuente: La Nación

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