El dólar está débil y eso favorece a la Argentina. El fenómeno es uno de los síntomas de un contexto internacional único: bajas tasas de interés internacionales y altos precios de las commodities (materias primas) que exporta el país, un universo opuesto al de la anterior crisis económica, cuando la divisa norteamericana era una de las más fuertes del planeta. Entre los beneficios que la debilidad del dólar trae aparejados para la Argentina sobresale uno: ayuda a sostener en lo alto el precio de las materias primas -soja, maíz, petróleo y metales preciosos, entre otras-, una de las columnas que sostienen los llamados superávit gemelos (comercial y fiscal) que le dan solidez a la economía. Pero existen otros. El poder adquisitivo de los turistas chilenos, brasileños y europeos que visitan el país aumenta por la apreciación de sus monedas frente al dólar y la relativa estabilidad del peso. La Argentina gana además competitividad cambiaria -más allá de la que consigue el Banco Central con su intervención en el mercado-, que impulsa las exportaciones hacia países con monedas más fuertes y que, además, favorece la llegada de inversiones, según afirman analistas.
Efectos comerciales y monetarios
Contribuye a mantener altos los precios de las materias primas e impulsa el intercambio
LANACION.com Economía Lunes 8 de octubre de 2007
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