
Hon Jim Anderton, ministro de Agricultura, Bioseguridad, Pesca y Forestación de Nueva Zelanda visitó la Argentina con una agenda muy apretada de compromisos. Ofreció una conferencia en Palermo 2006, que no le impidió reservar un tiempo para reflexionar acerca de los desafíos que enfrentarán los países exportadores de alimentos. No lo hizo como un teórico, sino que se apoyó constantemente en sus experiencias pasadas.
Anderton desarrolló entonces un colorido relato de las contingencias y decisiones que tuvieron que tomar los neozelandeses para transformar su agricultura en una de las más competitivas del mundo.
En este sentido, el primer dato que plantea el ministro es que no existe ninguna nación de las llamadas "desarrolladas" en que los productos agropecuarios tengan tan alta proporción en el total exportado. Aproximadamente, y al igual que en la Argentina, participan de la mitad del total exportado. A contramano de casi todas las teorías económicas, Nueva Zelanda es parte del exclusivo club de países que le dan a su población un alto nivel de vida, sin ser una potencia industrial.
Este particular éxito lo logra gracias al desarrollo de su sector primario y por tener una pequeña población de 3,8 millones de habitantes, el 10% de la Argentina, lo que le permite exportar el 90% de toda su producción.
Lo paradójico del relato de Anderton es que quizás nada de esto hubiera sucedido si la "cómoda" agricultura neozelandesa no sufría el cataclismo de perder, de un día para el otro, todos los privilegios comerciales que le ofrecía Gran Bretaña.
Tiempo de cambio
La entrada de los ingleses en el Mercado Común Europeo y la crisis del petróleo determinó el fin de una época de facilidades y subsidios. "Nos dimos cuenta que estábamos parados sobre una base muy estrecha e inestable. Exportábamos básicamente commodities y, por lo tanto, los compradores eran los que le ponían el precio a nuestros productos. Además la producción estaba pésimamente mal organizada para detectar las necesidades y los cambios de los consumidores", recordaba Hon Jim Anderton.
- ¿Cómo salieron de esa situación?
- Aprendimos que necesitábamos, sí o sí, innovar y modernizar nuestro sector agropecuario. Conocimiento, investigación y desarrollo son hoy nuestras ventajas competitivas. Aprendimos también que era necesario estar cerca de nuestros mercados para poder ofrecer las respuestas adecuadas. El resultado de esta transformación es que hoy Gran Bretaña ya no concentra, ni ocupa el primer destino de nuestras exportaciones sino que las hemos diversificado en una gran cantidad de países. Nuestros productos tienen ahora un mayor valor y un alto grado de procesamiento. Y están floreciendo una gran cantidad de nuevas producciones que van desde la horticultura, la vitivinicultura, la floricultura y la carne de ciervo. Estos cambios no fueron fáciles, tuvieron sus costos, pero aprendimos que la mejor forma de hacerlos es involucrando a todas las partes: a la actividad privada, al gobierno y a la comunidad.
- ¿Qué desafíos van a enfrentar en los próximos años y cuál será su estrategia?
- Evidentemente tendremos una mayor exigencia en los parámetros de calidad de los consumidores de alimentos y una mayor conciencia sobre las cuestiones ambientales del planeta. Esto nos va a obligar a producir alimentos con mayor valor agregado, con una mayor eficiencia y de forma amigable con el medio ambiente. En el futuro el proteccionismo medioambiental será la nueva barrera que utilizarán los países industrializados que hoy subsidian sus producciones agrícolas.
Queremos estar al frente de la producción sustentable para que no haya ningún tipo de duda acerca de cómo producimos. Por eso el foco de nuestro accionar esta puesto en la innovación, en la sustentabilidad de la producción, y en el comercio internacional. Además en lugar de competir sólo en base a precios, los neocelandeses buscamos los nichos de mercado que nos aseguren una demanda de productos premium.
Queremos trabajar con países como la Argentina en estrategias de cooperación más que de competencia, en busca de mercados internacionales de altos precios. No permitir que nos pongan unos contra otros para pelear por bajos precios. Queremos ser socios transparentes para que los buenos precios nos beneficien a ambas partes.
- Ustedes están por firmar un acuerdo de libre comercio con China, ¿qué beneficios esperan obtener?
- Bueno, el proceso de negociación del acuerdo es complejo por las diferencias de tamaño de las dos economías. China es una economía enorme y la nuestra es muy pequeña. Pero China eligió a Nueva Zelanda para firmar este acuerdo, probablemente por haber sido el primer país occidental en haber reconocido en 1972 a la República Popular China su apertura al mercado. Claramente no podemos satisfacer todas las necesidades de consumo de ese país. Nuestra estrategia es cubrir los nichos de alto valor: proteínas de alta calidad en alimentos como la leche y la carne. Y, además, exportaremos servicios de alta calidad como los educativos, médicos, quirúrgicos y turísticos, entre otros.
Félix Sammartino
Fuente: LA NACION

1 comentario:
Felicitaciones por el Blog, muy interesante el artículo
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