Terapeutas familiares y psicopedagogos ofrecen en los libros de autoayuda un espacio de reflexión
Cómo poner límites a los hijos (Ed. Paidós) , Cómo convivir con hijos adolescentes (Ed. Urano), Los hijos tiranos (Ed. Ariel), Niños y adolescentes difíciles (Ed. Del Nuevo Extremo), Cuidado con los niños consentidos (Ed. Norma), El No también ayuda a crece r (Ed. El Ateneo), son sólo algunos de los cada vez más numerosos títulos que jalonan los anaqueles de "Autoayuda" de las librerías, y que se proponen como un salvavidas para padres desbordados.
El problema que desvela es, coinciden los terapeutas familiares, los límites; más precisamente, cómo ponerlos sin sentir culpa en el intento. "Hoy es muy frecuente en la consulta escuchar que los padres sienten culpa a la hora de poner los límites: Yo no lo veo todo el día y en el único momento que estoy con él le voy a decir que no , se preguntan muchos padres", cuenta la psicopedagoga Elvira Giménez de Abad, autora del libro Cómo poner límites a los hijos .
Aunque los padres cuentan con un montón de recursos legítimos y efectivos para decir a sus hijos qué es lo que se puede y qué lo que no se puede, la culpa suele ser un gran obstáculo, afirma Giménez de Abad, directora del Centro Orientador Psicológico y Psicopedagógico Integral. ¿Resultado? Los límites son hoy un motivo cada vez más frecuente de consulta entre psicopedagogos y terapeutas familiares.
"Antes era impensable que padres de niños muy pequeños acudieran a la consulta para exponer su impotencia con sus hijos de 2, 3, 4 o pocos años más -escribe la psicoterapeuta española María Jesús Alava Reyes en El No también ayuda a crecer -. Hoy en día es frecuente escuchar cómo a esas edades el niño los chantajea, no los deja dormir, sufre rabietas constantes, se niega a ir a la cama... o se pone muy agresivo cuando le niegan algo."
"Los padres llegan a la consulta haciéndose cargo de que no pueden poner límites", dice esa psicopedagoga. ¿Un ejemplo? "El otro día, una mamá había mandado al jardín a su hijo de dos años sin medias en un día terriblemente frío; cuando la directora le hizo notar el olvido, la mujer sencillamente dijo: «No pude, no hubo manera de que se ponga las medias»."
Ese es el tipo de problemas que llegan a la consulta y que se agrupan en lo que Giménez de Abad apoda "áreas de catástrofe": la hora de comer, la del baño y la de ir a dormir, entre otras. Ante esas situaciones, agrega la psicopedagoga, los libros que abordan esta problemática pueden ser un interesante espacio de reflexión sobre cuál es el rol de los límites.
"Paradójicamente, los límites dan autonomía -afirma la licenciada Eva Rotemberg, directora de la Escuela para Padres y autora del libro Hijos difíciles, padres desorientados. Padres difíciles, hijos desorientados , de próxima aparición-. Cuando un chico tiene los límites claros puede manejarse con libertad, y eso le da autonomía."
Para rescatar esa idea y borrar la culpa, los libros pueden ser de gran ayuda. "Pero es importante que los libros sean disparadores y no una bajada de línea, esto es que sirvan para fortalecer la confianza de los padres en su propio criterio, con una mirada positiva de la paternidad y la adolescencia", comenta el licenciado Miguel Espeche, coordinador general del Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano, y autor de Guia para padres adolescentes (ver Guía online).
Espeche no concuerda con los libros que brinda recetas y fórmulas hechas: "Cuando un chico ve que su papá está siendo el «chirolita» de un libro lo sufre muchísimo, porque lo que necesita es que el padre esté presente en lo que dice, que sea su verbo lo que se pronuncie."
Fuente: Diario LA NACION
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