Existe una inteligencia distinta a la que se mide en los test de coeficiencia intelectual. Un conjunto de capacidades que otorga las herramientas necesarias para la crisis imperante en el escenario global.
-¿Cómo saber si se posee inteligencia espiritual?
-Tiene que ver con que el individuo esté alineado con sus capacidades y el propósito de su vida. Cuando una persona se tornó un profesional brillante, desarrolló sus capacidades de liderazgo en el marco de su vida laboral, cumplió todos los proyectos que quiso, hizo todas las conexiones que se propuso, pero en la punta del camino se pregunta "¿estoy contento?", y todavía no lo está, ¿entonces, de qué le sirvió todo lo que hizo y todo lo que tiene? Resulta que toda su trayectoria no contribuyó a que esa persona sea la mejor que puede ser. Y ser el mejor no requiere que tenga, ni que haga tal o cual cosa, requiere una percepción muy sutil de su naturaleza divina, que entienda que lo esencial del ser es muy puro, muy elevado, amoroso, verdadero.
-¿Asumir un rol significa estar fuera de esa conciencia espiritual?
Si tengo conciencia que soy el dueño de casa y no la casa, si la tengo que vender no se va mi vida, sólo cambio de casa. Porque una de las cosas que nos roba la felicidad y que inhibe totalmente la creatividad es la soledad, la desmotivación que produce la falta de pertenencia.
-¿A qué tipo de pertenencia se refiere? -
A entenderse como miembro de la familia humana. No es un conjunto de seres en forma aleatoria, sino que pertenecemos a una familia. Las guerras y lo que se ve como contexto del presente, es ignorancia de la interconectividad intrínseca que existe entre nosotros como seres humanos miembros de una familia.
-¿Y quién es el padre en común?
-La fuente que nutre al alma humana, Dios como padre de la Humanidad. El padre de la familia es la fuente de todas las virtudes del alma humana. En esto, la máxima inteligencia es entender cómo conectar con la fuente. La capacidad del alma es ilimitada, pero en este momento está vacía. Entonces tiene que hacer el esfuerzo de llenarse. Ese llenado lo practica la meditación.Dios es la fuente de poderes, de virtudes. Nosotros, la familia humana, tenemos que hacer el esfuerzo de elevar nuestro estado de conciencia para percibir la sutileza y la pureza del pensamiento de Dios, y ese vínculo se establece con un recurso muy refinado que es nuestro pensamiento. El pensamiento es la herramienta más poderosa que tiene el alma humana y que existe en el Universo.
-¿Y cómo hacen aquellos que no tienen ningún dios? -
Cuando el alma se concentra en sus cualidades originales, se potencia. Cuando las personas empiezan a trabajar una mirada introspectiva se dan cuenta que tienen una capacidad de amar impresionante.
¿Tiene usted esperanza en que se superará esa decadencia?
La familia humana quiere estar de vuelta unida, quiere amistades verdaderas. Está hablando de valores, de cosas por las que está dispuesta a jugarse. Entonces estamos ante el surgimiento de una nueva era donde las personas quieren ser lo que naturalmente son. Eso nos vuelve a alinear con las leyes de la Naturaleza. Y las leyes de la Naturaleza son espirituales, pero los seres humanos ahora estamos viviendo tan artificialmente que perdimos contacto con nuestra naturaleza interna, por eso no somos felices. La naturaleza física y la naturaleza del alma humana responden a un ciclo. Y el tiempo es cíclico, cuando se empieza a entender el tiempo, se puede entender que después de la noche viene el día.
Pienso, luego existo
-Usted habló del poder del pensamiento positivo. ¿Cómo actúa ese poder?
-Un pensamiento es como una semilla, de acuerdo a cómo es el pensamiento van la mirada, la actitud, las palabras y las acciones. El pensamiento es el gran recurso natural del alma humana para crear su vida. Si yo tengo conciencia del poder y efecto de mis pensamientos voy a elegir ser positivo.
-¿Cómo se hace para ser positivo en momentos de profunda crisis como la que se está viviendo en Uruguay o en Argentina, donde usted vive?
-A mí en Buenos Aires me llaman de las radios y me preguntan "¿cómo estás?" Y la verdad que siempre estoy contenta. Yo estoy viendo lo que está pasando, veo que se está hundiendo un barco. Pero lejos de ponerme inactiva, lejos de generarme pesadez me comprometo más y más con lo que siento que debo entregar. Creo que cada uno tiene un papel importante en crear una atmósfera en su familia y su trabajo. Si uno se pone a pensar qué tipo de vibraciones o clima hay en un banco en Buenos Aires, es obvio que depende de lo que a la gente le está pasando. Si en ese lugar hubiera niños jugando habría otra vibración. Entonces, ¿de qué depende esa densidad del ambiente? De lo que las personas piensan. Por eso, soy responsable de lo que estoy pensando y puedo crear una vida muy elevada, puedo estar por encima de todo lo que está pasando: mis pensamientos son como alas.
-¿Cuál es la clave para mantener pensamientos positivos frente a la adversidad?
-Ver las virtudes de uno y ver virtudes en los demás, porque hay algo que está dirigiendo el pensamiento y esto es el interés. Si yo me intereso por todos tus errores, si te critico, estoy dividiendo el potencial sinérgico de lo que tenemos que hacer juntas. Todo el mundo tiene debilidades, pero todo el mundo tiene virtudes. Yo tengo que elegir si voy a comer basura o si me voy a alimentar con algo que nutre. Eso es inteligencia espiritual, no quedarme enganchada en tus limitaciones, porque si tengo una visión limitada de tí no puedo ayudarte. A la vez, yo también tengo defectos, pero si estoy todo el día viendo mis defectos, entonces mi autoestima se va a destruir, mi mirada va a estar por el suelo en lugar de estar hacia arriba y mis posibilidades desaparecen. Uno atrae de acuerdo a lo que piensa.
-¿Y qué pensamiento positivo se podría sacar de esta crisis en la que estamos inmersos?
-Las crisis son nuestra propia creación. Hay cosas que están en nuestras manos, y otras que no, pero aún a aquellas que no están en nuestras manos les dimos vida creyendo en ellas. Si hoy hay un capitalismo imperialista en la sociedad, es porque en algún momento se creyó en él, nada crece si no ha sido regado. Pero las crisis nos vienen a enseñar, nos enfrentan a posibilidades, nos muestran caminos. La primer lección es que tenemos que detenernos para ponernos a pensar, y hacer una opción. En Argentina, esta caída da lugar a que las personas se reencuentren a un nivel mucho más profundo de reflexión y diálogo. Al primer impacto está la queja, la protesta, por el asistencialismo que nos fueron inculcando. Pero si dejo de creer en ese sistema, empiezo a poner atención y a crear. Entonces está apareciendo una nueva conversación que es la de jóvenes profesionales en la búsqueda de un nuevo liderazgo. Hoy está en el aire la pregunta ¿qué es ser un líder? Y es fantástico que la gente esté pensando eso. Aquí el otro día escuchaba al presidente Jorge Batlle diciendo que Uruguay tiene que dejar de depender de Argentina y Brasil, negociar con China, y otros países, y está bien. Estamos en un mundo donde los viejos soportes ya no sirven, hay que aprender otro juego, porque cambió el tablero.
-¿Y qué capacidades son imprescindibles para moverse en ese nuevo escenario?
-Lo que se valora en el mundo de hoy es la capacidad de relacionarse, no de hacer, porque si uno es muy bueno en lo que hace, pero es muy intransigente y egocéntrico, queda fuera de un equipo, y si está fuera de un equipo, no existe. Hoy necesitamos ser polivalentes, ser confiables, estar muy disponibles y ser capaces de adaptarnos a cualquier situación. Tengo que ser capaz de regalar una idea, ayudar a que otro tenga éxito, entonces estaré haciendo una inversión y seguro que la vida me lo devuelve. Y esos son todos recursos espirituales. Esa es la inteligencia que tenemos que poner ahora en juego para hacer posible lo que pensamos que es imposible. Pero estamos mirando para afuera, por eso no tenemos acceso. Tenemos que mirar para adentro.
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miércoles, 8 de agosto de 2007
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