viernes, 12 de diciembre de 2008

Un deportivo de raza para disfrutar todos los días


A la hora de elegir un modelo deportivo hay muchas posibilidades. Grandes o pequeños, suntuosos o no tanto, extremadamente llamativos o más discretos. Pero quienes ponen el acento en el comportamiento dinámico más que en las apariencias, saben que las propuestas se reducen.

El Audi S3 es uno de esos vehículos que conservan un diseño sobrio, sin perder su aire sport, que se diferencia sutilmente de sus hermanos por pequeños detalles, pero que la gran diferencia la hace donde más importa: en su andar.

Para quienes no lo saben vale recordar que la letra S nos anuncia que estamos ante un Audi muy especial. En el caso del S3 es la versión más deportiva de la familia A3 (cuyos precios van de los 31.950 dólares para el motor 1.6 de 102 CV a los 47.800 para el Sportback de 200 CV). Y la diferencia, claro, hay que pagarla: cuesta 61.000 dólares. ¿La diferencia?

Estamos ante un deportivo de raza, con un motor de 2 litros con turbo, intercooler e inyección directa que entrega 265 CV de potencia máxima y llega a los 250 km/h (electrónicamente limitada). Y como si eso fuera poco tiene, además, tracción integral, que sumada a un peso relativamente bajo, tamaño compacto y corta distancia entre ejes le da un comportamiento fuera de lo común.

Como dijimos, los cambios estéticos son mínimos, pero perceptibles, respecto del A3; escapes dobles, tomas de aire modificadas en la trompa y la insignia S3 que lo delata. Además tiene llantas de 18 pulgadas y neumáticos de perfil bien bajo (225/40) para asegurar una óptima transferencia de potencia al piso.

En materia de confort y seguridad tiene todo lo que se espera de un modelo alemán: ABS, múltiples airbags, controles electrónicos de tracción y estabilidad, climatizador, audio de alta fidelidad y otros detalles que hacen confortable el viaje.

Obviamente, los nuevos deportivos están cada vez más civilizados y este Audi no es la excepción. Claro que las suspensiones no son blandas, pero tampoco llegan a tener una dureza tal que sean insoportables en la ciudad. Por el contrario, si algo caracteriza a este modelo es su funcionalidad. Es capaz de ofrecer emociones fuertes en una pista, pero al mismo tiempo se puede usar como el auto de todos los días.

Muchas personas prefieren las respuestas más vertiginosas que un auto de tracción trasera ofrece para un estilo de conducción deportivo. Sin embargo, con el sistema Quattro el S3 supera esos límites. Y en este punto es necesario distinguir las sensaciones de los datos concretos: es tan eficiente la tracción integral que en las curvas más complicadas se puede tener la sensación de que se transita a menos velocidad que la real. Es que el auto va tan equilibrado que se tiene una absoluta seguridad, sin tendencias a irse de cola o de trompa. En una palabra, el S3 puede doblar más rápido y mejor que otros competidores de potencias similares y tracción simple.

La caja manual de seis marchas tiene un buen funcionamiento y un recorrido un poco largo para un deportivo, mientras que todo el interior se destaca por calidad, estética y funcionalidad, especialmente las butacas de excelente sujeción.

El andar en la ciudad es muy bueno, pero en ruta es donde se muestra su capacidad. Especialmente en zonas trabadas se aprecia las respuestas de una dirección rápida y precisa: el auto va siempre por donde el conductor espera. Esto, sumado a un motor muy elástico, que entrega su máximo torque de manera constante entre las 2500 y 5000 rpm, hace del S3 un auto muy agradable y sencillo de conducir, sin olvidar que hablamos de 265 CV, lo que demanda experiencia y responsabilidad a la hora de ponerse al volante.

En definitiva, los puntos destacables del Audi S3, un auto de excelentes prestaciones, muy seguro y que transmite sensaciones de manejo difíciles de igualar.

Por Jorge Pandini
La Nación

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