jueves, 24 de noviembre de 2011

Inflación y crecimiento son incompatibles

Por Roberto Cachanosky | LA NACION
En su discurso en la UIA, la presidente Cristina Fernández sostuvo que el modelo no es un modelo de meta de inflación sino que es un modelo de crecimiento. En rigor luce bastante difícil poder tener crecimiento con inflación, si por crecimiento entendemos inversiones competitivas que generen más productividad y puestos de trabajo. También cabe aclarar que una cosa es tener una inflación del 3 o 4 por ciento anual y otra del 25% en el año. Son dos cosas totalmente diferentes.

¿Por qué no se puede crecer con inflaciones del 25% anual? Por varias razones. En primer lugar porque con inflaciones de esa envergadura no existe moneda en el sentido que no sirve como reserva de valor. Esto quiere decir que la gente no puede ahorrar en una moneda que se deprecia a un ritmo del 25% por año. Recordemos que el ahorro es el ingreso no consumido. Insisto, una vez más, en que el ahorro no se imprime. Se genera.

Quien sacrifica consumo presente por consumo futuro pretende, por lo menos, poder comprar la misma cantidad de bienes y servicios al cabo de, por ejemplo, un año
Quien sacrifica consumo presente por consumo futuro pretende, por lo menos, poder comprar la misma cantidad de bienes y servicios al cabo de, por ejemplo, un año. Esto quiere decir que la tasa de interés que pedirá el ahorrista incluirá, entre otras cosas, su expectativa inflacionaria. Por eso estamos viendo una corrida cambiaria, porque la gente no quiere ahorrar en pesos dado que se derrite su poder de compra y el dólar pasó a estar barato en términos reales. Es decir, la inflación tiende a hacer desaparecer el ahorro del mercado porque la gente atesora en monedas que no se derriten como el peso. Y como sin ahorro no hay crédito, y sin crédito no hay inversiones, el crecimiento se transforma en una utopía en economías con alta inflación como la nuestra.
En segundo lugar, el problema de la inflación es que distorsiona los precios relativos y hace imposible el cálculo económico. Empecemos por el cálculo económico. Tomemos por ejemplo el sector de la construcción. El período de desarrollo de un proyecto puede llevar un año o año y medio y luego vender la propiedad. ¿Cómo se hace para calcular los costos de pintura y terminaciones que son los últimos del proceso? En procesos de producción largos, la inflación impide hacer cálculo económico: es imposible estimar costos y precio de venta porque los precios cambian todo el tiempo, por lo tanto, en economías con alta inflación, los procesos productivos se limitan a períodos cortos. No hay proyecto de largo aliento. Se vive al día. Se produce en sectores de ciclos cortos.

El problema de la inflación es que distorsiona los precios relativos y hace imposible el cálculo económico
¿Por qué hay distorsión de precios relativos? Veamos un ejemplo. Supongamos que el Estado decide construir puentes y financiarlo con emisión monetaria porque la meta no es la inflación sino el crecimiento. La mayor cantidad de moneda que emite el Banco Central irá primero a demandar los insumos para la construcción de puente: cemento, acero, etc. Al aumentar la demanda de esos productos suben los precios del cemento, el acero, etc. Luego el dinero irá hacia otros sectores de la economía y el resto de los bienes y servicios también subirán pero más tarde que el precio del cemento y del acero. Es decir, en los procesos inflacionarios, primero suben unos precios y luego los otros. Frente a este escenario, la pregunta que se hacen los productores de acero y de cemento es si la suba de precios es una cuestión puntual o permanente. Si, llevados por la ilusión monetaria, consideran que es permanente, se lanzan a ampliar su capacidad de producción. Pero cuando llega el momento en que la inflación se desborda y el gobierno tiene que frenarla, los productores de cemento y de acero descubren que sobre invirtieron en sus rubros, y lo que pensaron que era un negocio en crecimiento, solo fue una ilusión. En ese caso, cuando llega el momento del ajuste, descubren que hicieron una pésima inversión porque la demanda no se sostiene y comienza la desocupación en el sector. Las plantas quedan paralizadas y la gente en la calle.
Este ejemplo del puente lo veremos pronto en muchos rubros de consumo masivo. El gobierno pisó las tarifas de los servicios públicos para estimular el consumo. Al mismo tiempo otorgó aumentos de salarios por arriba de la tasa de inflación y convalidó esos aumentos con una fuerte expansión monetaria. Esa emisión, que superó el 40% anual, obligo a incrementar el monto destinado a subsidiar la energía, el gas, el agua y el transporte de pasajeros. En el 2006 los subsidios sumaron $ 8.800 millones. Este año se proyectan a no menos de 70.000 o 75.000 millones. ¿Por qué se multiplicaron por 8.5 veces? Porque la inflación aumentó los costos de producción y obligó al Estado a incrementar el monto destinado a ese rubro, solo para que siguieran funcionando. Ahora, con el tarifazo en puerta, la gente tendrá que pagar más las facturas de luz, gas y agua (y en algún momento le llegará el turno al transporte público) y le quedará menos plata para consumir. Restaurantes, casas de electrodomésticos y otros rubros de bienes de consumo durable y no durable verán caer sus ventas.

¿Por qué razón se eliminaron los subsidios? De acuerdo a la versión oficial por una cuestión de justicia. De acuerdo a los números, porque el gasto público se desbordó y para seguir sosteniendo los subsidios había que emitir más moneda acelerando aún más el proceso inflacionario. Lo que vamos a ver en poco tiempo más es una notable desaceleración de la economía que afectará fundamentalmente el rubro consumo, con lo cual habrá comercios que quedarán sobredimensionados.

Es decir, a un proceso de auge artificial del consumo basado en impulsos inflacionarios, le sigue un período de ajuste, que hace el gobierno o lo impone el mercado, con la consiguiente caída en el nivel de actividad. El "crecimiento" basado en la inflación pasa a ser infinanciable y la gente tiene que aceptar un menor nivel de consumo porque el nivel anterior era artificial.

En el mismo discurso ante la UIA la presidente Fernández dijo algo que vengo diciendo desde hace rato: Argentina destruyó su moneda y el peso actual es equivalente a 10 billones de pesos moneda nacional. A fin coincidimos en algo. ¿Por qué ocurrió esto que tanto le preocupa a la presidente? Porque justamente Argentina tuvo un Banco Central subordinado al Poder Ejecutivo y la inflación no importaba, sino que lo que importaba era mantener artificialmente alto el nivel de actividad. Hasta que la inflación causaba estragos y aparecía el nefasto ajuste.

En síntesis, yo diría que para crecer en forma sostenida, es condición necesaria la estabilidad de precios y que la inflación es la peor enemiga del crecimiento económico, además de ser el impuesto más regresivo que genera exclusión social porque cae con mayor fuerza sobre los sectores más humildes.

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